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28.noviembre.2020

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Vi Naruto por primera vez en 2020 y ahora todo tiene sentido

Después de varios años por fin le di una oportunidad a Naruto Uzumaki.
César
¿Recuerdas cuándo iniciaste tu camino ninja? | Foto: Pierrot

Al igual que muchos millennials mexicanos mi primer contacto con el anime fue gracias a la programación de Canal 5. Entre Dragon Ball Z, Pokémon y SuperCampeones mis tardes fueron más llevaderas, pero en realidad nunca profundicé en mi amor por este tipo de “caricaturas”. Para mi no había diferencia entre Johnny Bravo o Ranma ½, en el sentido de la animación, su origen o que sus ojos fueran extremadamente diferentes. Ver anime o ver caricaturas significaba solo una cosa: que ya había terminado la tarea.

Fue hasta que llegué a la secundaria que supe que había diferencias entre caricaturas y anime, no solo desde su origen, sino también en cuanto a las historias que ambas contaban y el tipo de fan. Por ejemplo, en mi secundaria no se decía abiertamente que uno era fan de Los Padrinos Mágicos, no por bullying, sino porque simplemente nadie lo decía. Pero hablar de Dragon Ball Z era otra cosa, pues se platicaba sin titubear sobre lo que había pasado en el episodio de esa tarde en Canal 5 o en la madrugada por Cartoon Network, se compartían supuestos videos de Dragon Ball AF con el saiyajin fase 5 y una que otra banca tenía un Goku mal dibujado.

Foto: Pierrot

A lo que quiero llegar es que el anime importaba mucho, pero a mí no me había marcado de la misma forma que a otros compañeros de la misma edad, quizá porque yo me fui más por el lado de los videojuegos y una cultura occidental; tenía Xbox en vez de PS2, por poner un ejemplo. Es por ello que la primera vez que vi el logo de la Aldea Oculta entre las Hojas no significó nada para mi. Y es que en algún momento de 2006 o 2007, las imágenes que recibía por el infrarrojo en mi celular ya no eran solo de Goku y los Guerreros Z, sino que el primer lugar de popularidad lo empezaba a tomar Naruto, el Sharingan y los logos de las Aldeas.

Lamentablemente no hubo una gran explicación sobre el origen de las imágenes, y la única referencia que recibí sobre ellas fue bastante tajante:Naruto es mejor que Dragon Ball. Sin más que decir, sin contexto y mucho menos con una prueba. No recuerdo que alguien allá afuera mencionase porque Naruto era mejor que Dragon Ball… solo lo afirmaban. Obviamente el interés por descubrir dicha serie no llegó y se convirtió (torpemente) en una rivalidad de fanboys, donde personalmente decidí dejar fuera todo lo que tuviera que ver con Naruto. Simplemente no vi Naruto.

Y ya sé que el del error soy yo, pero la realidad es que no había una razón para verlo, pues las “recomendaciones” fueron agresivas y entre más personas me encontraba la idea no cambiaba mucho. Todo el mundo dice “Naruto es mejor que Dragon Ball”, pero nadie dice “Quieres ver Naruto”. Fue así como llegué hasta el 2020 sin ver un solo capítulo de Naruto. Sin jugar alguno de sus juegos (más allá de los Jump Stars o Jump Force). Sin leer el manga. Sin saber que esas batas negras con nubes rojas son de Naruto. 

Descubriendo el camino ninja

La razón por la que vi Naruto fue meramente profesional, pues el anime se estrenó por BitMe en abril y tenía que ver qué onda con la serie.

A más de 6 meses de su estreno, puedo decir que Naruto es una serie que me arrepiento de no haber visto en su momento (aunque probablemente no la hubiera terminado), principalmente porque todos los spoilers que he visto desde hace años pudieron mantener mi expectativa al máximo en todo momento. Además, el concepto de la serie está totalmente ligado a la escuela y el crecimiento personal, por lo que seguramente hubiera empatado bien como mi yo de 15 años en la secundaria. Pero ni modo, me tocó ver Naruto hasta este año y aún así me la pasé increíble y voy a dar mis razones.

En primer lugar, la serie mantiene un ritmo intenso, principalmente en sus primeras tres temporadas, con conflictos que no solo están relacionados con el protagonista, sino que abarcan gran parte de la historia de todos los habitantes de la Aldea Oculta entre las Hojas. Por momentos parece que incluso sobran historias, pero una vez que todo se coloca en un punto donde puede tener sentido para la trama general sale a relucir una fuerza que abraza a todos los personajes y hace que la narración no solo sea entretenida, sino también emotiva e importante.

Foto: Pierrot

Teniendo en cuenta lo anterior, me pareció increíble que los personajes secundarios resultaran importantes durante cada momento en que hacían aparición. No estaban ahí como relleno, pues de un modo u otro terminan aportando un poco a la historia, sin dejar su papel secundario, pero haciendo mucho más que un Yamcha o incluso un Krillin. Desde las pequeñas interacciones que tienen con Naruto en la academia hasta salvadas imposibles durante los exámenes chunin, esos personajes del montón tienen toneladas de carisma que incluso se sienten desaprovechados.

Naruto es la razón por la llegamos a la aldea, pero son sus habitantes los que me han hecho enamorarme de la trama. Por ejemplo, desde que se empezó a transmitir he tenido problemas con Dragon Ball Super por la poca empatía que Goku proyecta no solo con sus personajes de apoyo, sino con todo el universo, poniéndolo en peligro por su capricho constante de ser el más fuerte. Por lo tanto, encontrarme con un mundo en donde los personajes se sienten obligados por razones positivas a luchar juntos en misiones de vida o muerte me resultó totalmente refrescante.

Justo en el momento donde el Equipo 7 entiende que luchar en equipo es una regla para todo shinobi fue donde quedé enamorado por completo de la serie. Después de ver ese capítulo en BitMe decidí acabar con la intriga y me fui a maratonear la serie; y por suerte la idea del equipo se mantiene como el elemento más importante de la trama, pues cada pelea significa algo mucho más importante que ser el peleador más fuerte o restablecer el orgullo de una raza que desapareció hace varios años. En Naruto las peleas buscan tener un significado que enorgullezca no solo al peleador, sino también a toda su nación y compañeros.

Foto: Pierrot

Hasta cierto punto también entre en un conflicto millennial en el que la idea de mandar niños a la guerra solo para demostrar que aldea es más cabrona me pareció todo un escándalo y totalmente primitivo. Pero bueno, de algún lado tenían que surgir las peleas. A pesar de la forma tan retrograda que tienen para enfrentar sus problemas, los ninjas guardan bastante sabiduría, lealtad y respeto por todo lo que hacen, elementos que, por supuesto, valen la pena destacar. Y de ahí nace otra de las cosas que me encantaron de Naruto: la humanidad de los personajes.

Aquellos que abandonan a un amigo, son peor que escoria

Naruto, Sasuke, Kakashi, Rock Lee, Hinata, Neji, Sarutobi, la mayoría de los héroes en el anime pelean por razones que pueden hacer clic totalmente con la audiencia; sobre todo con aquella que comparte edad con los estudiantes de la academia ninja. Naruto busca la aceptación de sus compañeros; Saske vive para la venganza; Lee busca demostrar que el talento no lo es todo; y Sarutobi deja en claro que su legado no vive en él, sino en aquellos a los que amo. Podría parecer simple, pero vaya que hay mucho corazón en todo lo que da vida a la personalidad de estos protagonistas.

Foto: Pierrot

En ese mismo orden de ideas radica la importancia de los villanos, y hasta terminé haciendo otra comparación con Dragon Ball, pues aunque me duela, los villanos de Toriyama solo son aliens o demonios que quieren acabar con el mundo o dominarlo… y ya. Mientras que Itachi y Orochimaru son, cuando menos, más violentos y peligrosos, y la historia te hace odiarlos por completo. En general, los personajes que aparecen dentro de la historia dejan claro que Naruto está dirigido a una generación distinta a la de Dragon Ball, una, debo decir, menos infantil. Por ejemplo, la muerte de Krillin dura un ratito y luego regresa y todo sigue normal y ya sabemos de qué va esa onda, pero la desaparición del Clan Uchiha o el deceso del tercer Hokage son permanentes y su intención es sentirse real para los personajes y el espectador (hasta donde voy).

Lo que le sigue a las muertes se divide en dos elementos básicos: venganza y aprendizaje. Con Sasuke encontramos un camino de desesperación por acabar con la persona que lo mató en vida. Mientras que Naruto comprende que la muerte es parte de la vida y que el mejor legado será mantenerse fuerte ante la adversidad. Claro que las situaciones son distintas, pero las enseñanzas son simples y están puestas en primer plano para que todos las cachen. Personalmente nunca he sentido que Goku me haya enseñado algo que no fueran unos buenos madrazos. Y amo Dragon Ball Z con todo mi corazón, pero no diría que le aprendí algo a Goku en toda mi vida. Parece que siempre vi Dragon Ball de forma superficial, quizá por la edad, quizá por inmaduro o quizá porque de verdad no es tan profundo como muchos piensan.

Hablando un poco de lo que sentí y contrario a Dragon Ball, hubo algunos eventos dentro de Naruto que me dejaron inquieto por varios minutos (quizá un poco más), como que el hijo mayor de una familia haya matado a todos sus familiares, amigos y conocidos o que una niña haya perdido la memoria sin saber si fue abandonada por su antiguo maestro o ella escapó de la tortura. Mi relación con el anime no es tan larga como para haber visto algo así, por lo que la sorpresa fue agradable y me hizo sentir ñañaras en distintas ocasiones.

A pesar de compartir muchas similitudes, me queda claro que Naruto es más madura de lo que pensé en un principio e incluso tiene pequeños guiños a situaciones que fácilmente podemos encontrar en nuestra realidad. Todo esto depende de los permisos que le des a la historia, pero la evolución de los personajes es lo bastante clara como para entender el nivel de profundidad de cada personaje. En ese sentido Sasuke es mi ejemplo favorito, pues así como desea consumir su venganza, también lucha consigo mismo por ser diferente a su referente más inmediato, y todavía se da el tiempo de mantener vivo el único lazo que le puede regresar su humanidad. Lo mejor es que en mayor o menor medida, hay otros personajes que tienen luchas internas bastante emotivas e interesantes.

Foto: Pierrot

Y ya que estamos en eso, Kakashi y Sasuke comparten un extraño lazo (que supongo y espero me lo van a explicar en Shippuden) que va más allá de la relación entre profesor y estudiante. Desde aquella plática sobre el trabajo en equipo, hasta el entrenamiento del Chidori (que nombre tan chido para un ataque) y la charla previa a la partida de Sasuke, ambos son más que ninjas solitarios con un diseño poca madre. Y la onda del misterio le queda bien a una historia de ninjas en el siglo XX (tiempo del espectador, por supuesto).

¿Y Naruto? Bueno, pues creo que al igual que Harry Potter o Luke Skywalker, Naruto es un personaje que lo tiene todo para salir adelante, el guion es su principal arma y de repente puede ser un poco meh. Es divertido ver a Naruto, pero me gustaron más los capítulos en donde se exploran los problemas de otros personajes o cuando va acompañado por ninjas que no pertenecen a su equipo. Por otro lado, toda la parte de Naruto entrenando y su enorme voluntad por salir adelante me parecieron encantadoras. Ese primer Rasengan me sacó una lagrimita… de hecho, lloré bastante viendo Naruto, pero eso es porque soy de lagrima fácil.

Hasta cierto punto Goku me parece un personaje más interesante, mientras que el resto del elenco de Naruto me parece mejor que varios de los personajes de Dragon Ball Z. Naruto está bien, pero no es lo mejor que me ha dado la serie. Y recordando un poco, e incluso poniendo atención a toda la mercancía que hay en un tianguis o en la Friki Plaza, como que Naruto no es más popular entre el fandom. Incluso en el videojuego, Naruto Ultimate Ninja Storm, es más divertido ser Sasuke o Gaara que el ninja rubio.

Foto: Pierrot

Mientras buscaba imágenes para ilustrar la nota me di cuenta de una cosa: casi no hable de las peleas. Y no porque estén mal, de hecho hay cosas muy chidas como Gaara vs. Rock Lee, Naruto vs. Sasuke, hasta Shino vs. Kankuro me pareció emotiva por cómo llega el de los bichos a tirar paro al Uchiha. Pero no creo que la razón por la que me gustó Naruto tenga que ver con las peleas, definitivamente mi camino ninja no va por ahí.

Por otro lado, el tema de la preparación para una pelea hace la batalla tenga un significado especial. Ya mencionaba la lucha donde aparece el primer Rasengan de Naruto, el cuál le cuesta muchísimo trabajo dominar y hasta es motivo de burla para Tsunade, pero una vez que el ninja lo logra… bueno, es un gran momento. En esa misma pelea hay otra cosa similar, la batalla de los tres legendarios Sannin. Una pelea llena de recuerdos, dejando en claro que hubo algo muy triste que separó su camino. La combinación de Orchimaru, Tsunade y Jiraiya es una cosa brutal y espero muchísimo que me den santo y seña de su relación en Shippuden.

¿Y por qué le dicen Rellenuto?

Foto: Pierrot

Creo que de lo último que quiero hablar es sobre el relleno, definitivamente la gente no mentía cuando se refería a esta historia como Rellenuto. Ya había leído y escuchado que hay guías para ver Naruto sin relleno, pero me parecía exagerado no querer ver una serie completa. Como dije hace rato, las primeras tres temporadas tienen un muy buen ritmo, pero tras la búsqueda de Tsunade todo es más disparejo. Luego se compone con la huida de Sasuke y resulta que ahí acaba Naruto. Y al no saber con detalle qué onda con la serie, pasé varios episodios esperando a que llegase ese momento del entrenamiento con Jiraiya… y nunca llegó.

De las 9 temporadas en que está dividida Naruto en servicios de streaming hay 4 que no sirven para nada. Al principio me frustró y decepcionó un poco, después me decidí a verlas lo más rápido posible y la verdad es que la pasé mejor de lo que esperaba… salvo la temporada 6, esa sí está bien chafa. Pero bueno, a lo que voy es que los personajes tienen suficiente encanto como para hacer que te quedes viendo el relleno de Naruto. Al menos así me pasó y por la cantidad de fans que esto tiene estoy seguro de que a muchos les pasó igual.

Foto: Pierrot

Al final los pequeños momentos de Neji como líder, el ímpetu de Rock Lee, la combinación de Kiba y Akamaru o los guiños de la relación entre Naruto y Hinata me mantuvieron entretenido durante varias horas. No es lo que esperaba, pero salí satisfecho. Hubiera preferido tener más relleno con el equipo 7, pues había temporadas de sobra para cerrar Naruto con el arco de Sasuke al final de la temporada 8 o 9, pero quién soy yo para tomar una decisión casi 20 años después. Si tú quieres ver Naruto no te recomiendo saltar el relleno.

Una cosa independiente al relleno, pero que también alcance a leer es que el doblaje de la serie no era el mejor. Sin embargo, me encontré con un gran trabajo en prácticamente todos los personajes. Desde Isabel Martiñón como Naruto, Víctor Ugarte como Sasuke o Alfonso Obregón como Kakashi, hasta las voces de Orochimaru, Itachi, Sakura, Ino, Hinata y vaya, hasta el personaje más de relleno tiene un increíble actor detrás. En ese sentido ya me estoy preparando para el parón del doblaje que tiene Shippuden, y ojalá alguna vez lo retomen. Fue curioso escuchar las voces de Goku, Vegeta y Piccolo en personajes MUY secundarios, pero eso solo me hace sentir mejor con el gran trabajo que hay en las voces de Naruto.

Valió la espera, ¡de veras!

Al final y luego de 13 años (desde que conocí la serie), ver Naruto me hizo comprender varias cosas sobre mis compañeros de escuela, algunos primos y el montón de gente en Internet que tiene “Uchiha” en su nickname. Ya entiendo porqué Naruto es una de esas cosas populares que la gente ama durante toda su vida o que los más hipsters del anime aman odiar por ser popular. Entiendo porqué una comunidad como la de BitMe se emociona por la serie. Y entiendo porqué algunos decían que es mejor que Dragon Ball. Fui fan de Naruto y me alegró de haber llegado a la serie. Y ya para concluir con todo este resumen / reseña / experiencia, quisiera mencionar que mi parte favorita fue todo lo de los exámenes chunin, sobre todo el momento el examen escrito.

Foto: Pierrot

¿Naruto es mejor que Dragon Ball? Creo que alguien podría argumentar muy bien una respuesta afirmativa a ese dilema y sería complicado refutar. Pero, para un servidor, Dragon Ball Z es una de las cosas más increíble que ha existido. No importa cuantas peleas de Chidori contra Rasengan existan allá afuera, Dragon Ball está más allá del bien y mal… con todo y lo mal que hablé de esa increíble obra maestra en este post.

Para cerrar quisiera dejar una reflexión importante: la próxima vez que quieran recomendar un anime a un amigo o conocido, por favor, no le digan que es mejor que algo que le gusta. Eviten que la gente se pierda de algo tan valioso como puede ser Naruto. ¡De veras!

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Naruto comenzó su camino ninja y tú puedes acompañarlo todos los días, solo por BitMe.

Naruto – Lunes a Viernes – 2:30pm