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A 20 años de Diablo II: El último gran juego de la era dorada de la PC

Todo lo que hizo grande al primer Diablo, fue expandido, ajustado y perfeccionado.
Staff
Veinte años de una legendaria aventura | Foto: Blizzard

El primer Diablo tuvo casi todo a su favor y es que hay algo mágico, casi arcano, en explorar un mundo como el de Tristam a través del fulgor de un viejo monitor de rayos catódicos en medio de una habitación sumergida en la oscuridad de la medianoche, escuchando esos misteriosos y, a la vez, melancólicos acordes del tema homónimo de aquel pueblo distante y solitario, llevando a tu personaje a punta de clics de mouse, hacia los desconocidos y peligrosos confines de la pantalla, sin saber qué te espera en la siguiente mazmorra o en el nivel más profundo de aquella catedral profana.

Texto: Guillermo Todd (@Basavilvazo)

Hay algo en esos toscos movimientos de sprites, esa paleta de colores que, por limitada que fuera, lograba transportarte a otro mundo tan distinto al nuestro; y en esa retroalimentación monaural tan precisa que sin importar cuánto tiempo pase, siempre podrás reconocer, y que los juegos posteriores jamás podrán replicar.

Sympathy For The Devil

En 1996, no hizo falta tecnología de Trazado de Rayos en tiempo real, música orquestada o movimientos capturados con actores para sumergirnos en una atmósfera fascinante; restringida en 256 colores y 800 x 600 píxeles de imaginación pura e ingenio técnico como pocos.

Sin embargo, a pesar de todo lo bueno que tuvo aquel primer coqueteo con una de las pocas aventuras que se atrevieron a explorar la fantasía de terror en tiempos de Resident Evil, Quake y Age of Empires, hubo una secuela que logró, no solo expandir la magia de su antecesor, sino marcar el gran final de la era de los viejos juegos de sprites y clics: Diablo II.

El Diablo original combina horror, calabozos y un soundtrack anacrónico | Fuente: GeForce Experience, gameplay de Todd

El 29 de junio de 2000, Diablo II salió al mercado internacional. Esta secuela no solo logró superar las expectativas impuestas por su antecesor, sino que consolidó la saga Diablo y expandió un lore que hoy ya es referencia en la cultura popular.

A pesar de pasadas dos décadas del estreno en PC de este título desarrollado por Blizzard North, un equipo que desgraciadamente ya no existe, la gente sigue visitando sus provincias, personalizando sus hechizos y batiéndose en combate mortal con sus enemigos, casi todos emparentados con el mismísimo villano del juego de 1996.

En aquellos años, Diablo II y su excelente expansión Lord of Destruction, nos trajo un sistema en línea mucho más perfeccionado que el de su antecesor, mismo que hoy podemos seguir disfrutando con amigos, experiencia que pocas veces es igualada por otras propuestas en el mercado.

El Diablo original combina horror, calabozos y un soundtrack anacrónico | Fuente: GeForce Experience, gameplay de Todd

En lugar de las tres clases del Diablo original, la secuela y su expansión nos trajeron tres adicionales que se incorporan perfectamente a un sistema que se deshace de la inflexibilidad del juego anterior para ofrecer al jugador tres especializaciones por clase; situación que profundizan la experiencia de juego de rol y evolucionan la estrategia, sin dejar de lado la simplicidad.

Se dice fácil, pero hacen falta cientos de horas de prueba para lograr un sistema de progreso así de sofisticado y un árbol de habilidades tan completo que sigue siendo referencia en el mundo de los RPGs incluso hoy.

Abandona toda esperanza

Diablo II eliminó la aleatorización del loot de su antecesor para hacerle espacio a un sistema de gemas que a aplicarse correctamente, mejoran armas y armaduras, devolviendo al jugador esa autonomía que tanto le hizo falta en el juego original y que le añadió a la aventura un nivel tremendo de jugabilidad, tanto, que se ha mantenido vigente durante dos décadas.

Todo lo que hizo grande al primer Diablo, fue expandido, ajustado y perfeccionado en su secuela | Foto: Blizzard

En lugar de solo visitar Tristam, en esta secuela se trabajó en dividir y expandir el lore de Diablo en cinco intensos actos, cada uno con sus propias quests y ciudades con identidad, objetos, personajes, búsquedas y enemigos particulares.

Ejemplo de cómo influyeron tantas novedades en la industria de los juegos de rol para PC y consolas, es The Elder Scrolls: Online, que retoma mucho de los elementos que volvieron legendario a Diablo II, como las múltiples provincias y los quests random, para adaptarlos a su propia narrativa.

Es curioso pensar lo mucho que el juego de Blizzard North influenció los últimos capítulos de The Elder Scrolls, cuando el primer Diablo y su secuela, le deben tanto a los primeros juegos de esta saga.

Diablo II fue uno de los últimos grandes juegos de la “era dorada del gaming en PC” | Foto: Blizzard

La aventura que nos enfrenta a Duriel, Andariel, Mefisto, Baal y Tyrael, el Arcángel de la Justicia sobrevivió a los títulos que más influencia ejercieron en su desarrollo, como Ultima, que un año antes del lanzamiento de Diablo II, sufrió un duro revés con el fracaso crítico y comercial de su noveno capítulo oficial, y X-COM: UFO Defense, el título de 1994 que “le heredó” a la saga Diablo su característica vista isométrica de la que millones se enamoraron.

Diablo II tuvo un impacto tan profundo en la historia, que pocos juegos pudieron superar sus exitosas dos primeras semanas de lanzamiento, en las que Blizzard North registró un millón de copias vendidas en todo el planeta y miles de horas de juego a través de Battle.Net.Sus logros técnicos, gráficos, auditivos y artísticos, le ganaron a Diablo II el galardón del Juego del Año en 2001 y un lugar especial en el corazón de millones de jugadores que incluso hoy, recuerdan al juego con cariño o incluso lo siguen jugando.

20 años después…

Este título dejó una huella tan marcada, que solo tras 12 años de espera, Blizzard, ya sin apoyo del equipo original de desarrollo, se atrevió a lanzar una continuación que tendría que medirse con la calidad de los juegos anteriores si quería hacerse de un lugar de honor entre los fans de Diablo.

La cuestión sobre si Diablo III es digno de sus antecesores es un tema que merece su propio espacio, pero por ahora, vale la pena volver a dedicarle su tiempo a Diablo II, una experiencia tan bien ejecutada, que tras 20 años, sigue muy vigente.

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