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09.abril.2020

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Juegos de Peleas: La lucha por el camino de la vida

Lucha, solo eso.
Enrique Tavera
La mejor manera de aprender de la vida es recibiendo los golpes que te da | Foto: Capcom

Una de las acepciones que podemos encontrar en un diccionario de la palabra pelear dice así: afanarse, resistir o trabajar continuamente por conseguir algo, o para vencerlo. 

Crecí y viví en la alcaldía Iztapalapa de la contaminada tumultuosa y hermosa Ciudad de México. Esta es la alcaldía con mayor población de la capital del país pero también cuenta con altos índices de delincuencia, criminalidad y pobreza de toda la ciudad. Así que conozco muy bien lo que es pelear en contra de los vicios, adicciones, prejuicios y muchas otras cosas.

Como la mayoría de nosotros, mi andar por el mundo de los videojuegos comenzó con una consola que me regalaron mis padres, ésta era un Super Nintendo. Aquella plataforma, que aún conservo, venía con dos juegos; uno de Toy Story (inspirado en mi película favorita de toda la vida) y el otro era Super Street Fighter II.

A pesar de que solo presionaba botones a lo tonto, esperando que Ryu soltara un Hadoken de fuego, eso fue prácticamente amor a primera vista. La sensación que te da un juego de peleas no se compara con ningún otro título. Puedes pasar de concentración total a la frustración sin sentido o del enojo a la felicidad en un solo round.

Hermosos recuerdos | Foto: Capcom

Mi andar por el género de lucha siguió su camino y mientras crecía comencé a jugar diferentes títulos, uno de ellos fue The King of Figthers. Cuando iba a visitar a mi abuela, justo a un costado de la entrada de la vecindad en donde vivía había un puesto de “maquinitas” en las cuales me pasaba horas y horas. Debo confesar que muchas de las veces que iba a visitarla con mi familia me sentía más emocionado de ir a jugar la versión ’98 del juego de SNK que por la reunión… lo siento, abuela.

Una difícil decisión | Foto: SNK

La segunda consola que tuve fue un PlayStation. Varios de mis amigos y familiares comenzaron su andar en los juegos de rol o aventura, pero yo me concentraba en aprender combos con Spider-Man y Venom en la primera entrega de Marvel vs. Capcom. Me parecía un sueño hecho realidad poder ver a mis superhéroes favoritos y a los personajes de mi videojuego favorito juntos.

Con el paso de los años mi afición por estos títulos no se perdía y la compaginaba con mis estudios de buena manera, pero a mis amistades no les parecía. Muchos de ellos se burlaban de mí por no querer salir a jugar o por no quedarme a altas horas de la noche fuera de mi casa por estar en mi consola.

A decir verdad, me sentía bastante aislado en la primaria y secundaria debido a que no mucha gente compartía esta pasión por los videojuegos que yo sentía. En las fiestas muchos empezaron a tomar su primera cerveza y a tener sus primeras borracheras o comenzar a fumar, pero (aunque yo también lo hice) nunca fue prioridad para mí, tenía en mente otras cosas como mis estudios, mi pasión por los deportes y los videojuegos. Tal vez por eso tengo casi borrado todo recuerdo de esas etapas y pienso mantenerlo así.

Un sueño hecho realidad | Foto: Capcom

Con el inicio de mi proceso para convertirme en adulto, la pasión seguía intacta y con la salida de Marvel vs. Capcom 3, creció considerablemente. Recuerdo muy bien que casi todos los viernes de mi pubertad iba a casa de mi primo Fernando y pasábamos toda la tarde jugando aquel título. Nuestra pasión era tanta que llegábamos a jugar un mínimo de 50 partidas, con sus respectivas pausas para comer y saborear la deliciosa agua de limón que preparaba mi abuelo Lorenzo.

Los años pasaron y el destino fue muy bueno conmigo, ya que encontré mucha gente que congeniaba con mis aficiones e incluso era más aficionada que yo. Uno de los momentos más especiales para mi, fue ver a TA Frutsy, jugador de videojuegos profesional, llegando a las finales de EVO, el torneo más importante en la escena competitiva del género de peleas.

Ver que un mexicano podía derrotar y hacerle frente a los mejores jugadores del mundo fue algo que marcó mi pasión por este tipo de juegos.

Hoy estoy por cumplir un cuarto de siglo en este mundo y a lo largo de los años he escuchado mucho debate acerca de la violencia y los videojuegos. En mi experiencia puedo decir que los juegos de video, sobretodo los de peleas, me enseñaron a luchar en esta vida.

Luché contra las burlas de mis supuestos amigos en mi infancia; ahora sé que muchos de ellos tuvieron muchos problemas a lo largo de su vida. Batallé contra los prejuicios de mi propia familia. La que me llamaba “cerebrito”, “mamón” o “afeminado” por estar enfocado en los videojuegos y mis estudios. Hoy puedo decir que soy la persona más exitosa de mi familia.

Enfrenté la muerte de mi abuela. Ella no pudo verme ser un licenciado, yo fui el primero de la familia en serlo.

Los juegos de pelea me enseñaron, en cierta manera, en que el camino de la vida tiene muchos obstáculos, diferentes adversarios, pero cuando llegas al final la recompensa es muy grande y que cada golpe o caída, valieron la pena al final.

Una gran franquicia | Fuente: Capcom

Columna dedicada a mi madre, padre, hermano y abuela.