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Nintendo Entertainment System: La consola que salvó la industria de los videojuegos

El sello de calidad de la NES permitió que la gente volviera a confiar en los productos de una empresa que iba en declive.
Ayax Bellido
La consola que rescato a la industria | Foto: BitMe

La historia de la humanidad está conformada por momentos, detalles e ideas que en un principio pudieron parecer insignificantes e irrelevantes, pero que al pasar del tiempo se convirtieron en puntos de inflexión, detonantes de grandes cambios que llevaron a inesperadas revoluciones que ni el más osado de los profetas podría vaticinar.

En la corta pero intensa trayectoria que han tenido los videojuegos podemos encontrar casos así, pero sin duda el más marcado es el que ocasionó Nintendo con su famosa NES en 1985, una máquina que salvó a la industria de los videojuegos del precipicio al que caía de forma vertiginosa tras la fallida segunda generación de consolas.

Foto: Pixabay

Hay una enorme virtud en reconocer las oportunidades que nacen del fracaso, y en una época confusa para el negocio de los videojuegos, donde las grandes marcas como Atari habían reducido su popularidad, aceptación y sobre todo margen de ganancias en Norteamérica, una entonces pequeña pero ambiciosa compañía radicada en Kyoto apostó por conquistar un nuevo territorio con su consola. La decisión fue trascendental para una industria agonizante, y lo que estaba por venir para Nintendo ni siquiera se acercaba a lo que los desarrolladores japoneses habían proyectado en el mejor de sus escenarios.

Todo era caos y confusión

En 1983 la industria de los videojuegos entró en una crisis que estuvo a punto de borrar todo rastro de un negocio que había pecado de una avaricia desmedida, y a la cual cada vez le faltaba más creatividad para convencer a un público desgastado con títulos y productos de muy mala calidad.

Fue así que la burbuja explotó de forma violenta a principios de la década de los ochenta, provocando el cierre de numerosas compañías en el plazo de dos años y un descenso en los beneficios del sector de casi el 97%. La situación ya era insostenible, el final estaba cada vez más cerca y en el horizonte no se vislumbraba algún indicio que mantuviera la esperanza.

Foto: Pexel

La segunda generación de consolas había sido liderada por Atari 2600, junto algunas interesantes alternativas como ColecoVision, Magnavox Odyssey o Intellivision y un creciente mercado de ordenadores personales. Con sus virtudes y defectos, en todas y cada una de estas plataformas se encontraba un común denominador que nos permite entender de mejor forma la crisis del ’83 en los videojuegos: ninguna empresa tenía un control de calidad sobre el catálogo de juegos que llegaba a las estanterías de las tiendas.

Las consecuencias de no tener estos filtros de garantía sobre los productos fueron demoledoras para las marcas, pues comenzaron a aparecer juegos que priorizaban el tema económico sobre cualquier tipo de experiencia de entretenimiento. Esto hizo que la gente se aburriera y perdiera el interés, al grado que paulatinamente los consumidores comenzaron a alejarse de los videojuegos, cansados de una industria que no estaba dispuesta a brindar buenas experiencias.

La sensación de fastidio en los usuarios era más que entendible, pues no solo eran juegos menores los que llegaban sin control al mercado, sino que los grandes estudios y las licencias prestigiosas también añadieron gasolina para que la explosión fuera aún más grande e insostenible. Sólo hay que recordar algunos casos infames como el  port de Pac-Man a Atari 2600 o el mil veces mencionado E.T. Auténticos descalabros multimillonarios que evidenciaron que el negocio norteamericano de videojuegos había fallado estrepitosamente.

Foto: Pixfans

Nintendo al rescate

Cuando todo parecía perdido para la industria de los videojuegos en América, unos cuantos japoneses estaban determinados a triunfar sobre los errores de sus antecesores. En Japón no inventaron el automóvil, pero estudiaron para saber construirlos, los perfeccionaron y ahora los producen en masa a todo el mundo. Los japoneses son un pueblo dedicado, disciplinado y acostumbrado a hacer las cosas con los más altos estándares de calidad, y en los videojuegos seguirían este camino para revitalizar un negocio que daba su último respiro.

En 1983, mientras el negocio se caía a pedazos al otro lado del mundo, Nintendo lanzó al mercado local una consola llamada Family Computer o Famicom. La plataforma gozó de un gran éxito comercial y una enorme aceptación entre el ávido jugador japonés, por lo que los nipones decidieron que era momento de conquistar nuevos mercados y ampliar horizontes con sus máquinas. Norteamérica era el lugar ideal para cumplir dicho propósito, pero antes, había que realizar algunas modificaciones en su producto.

Foto: Nintendo

En 1985, Nintendo presentó una versión totalmente diferente de la Famicom para los jugadores de Estados Unidos. Con la intención de lograr un impacto positivo a nivel de ventas, en la compañía japonesa apostaron por fabricar un “sistema de entretenimiento” en vez de una simple consola de videojuegos.

Para ello se apoyaron de un par de aspectos: en primer lugar, un diseño renovado en relación a la versión japonesa, con el aspecto físico de una caja gris y una inserción de cartuchos horizontal que se acercaba más a la apariencia de las videocaseteras de la época. En segundo lugar, la máquina se vendió con periféricos exclusivos tales como una pistola de luz y un accesorio robótico de baterías que respondía físicamente a los destellos de una pantalla. Dicen que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero en la “gran N” lo habían hecho y sabían que la experiencia debía ser más completa.

Foto: Pexel

Tras una campaña de marketing en televisión y demostraciones en centros comerciales, el 18 de octubre de 1985 Nintendo por fin irrumpió en Estados Unidos al lanzar un total de 100 mil consolas en la ciudad de Nueva York. Cada paquete incluía la NES, un par de controles, un dispositivo robótico o ROB, una pistola de luz y los juegos Gyromite y Duck Hunt.

A pesar de que aproximadamente se vendieron solo el 50% de las consolas lanzadas al mercado, la aceptación de la consola convenció a Minoru Arakawa, presidente de Nintendo of America, para realizar pruebas de mercado en ciudades como Los Ángeles, Chicago y San Francisco. Finalmente, en septiembre de 1986 la Nintendo Entertainment System se distribuía por todo el territorio estadounidense.

Bajo el lema, “Now, you’re playing with power!” las cosas nunca volvieron a ser iguales para Nintendo. Los nipones habían logrado resucitar una industria que se encontraba en la lona, llevándola a partir de ese momento, a niveles de éxito inimaginables.

Con sello de calidad

Nintendo lo tuvo claro desde el primer instante con la NES: dejar que cualquier desarrollador mancille con malos juegos tu consola no era un camino a seguir. Su respuesta a nivel técnico fue el chip 10NES, un sistema de bloqueo que venía instalado en los modelos occidentales de la Famicom, y que impedía el funcionamiento de software no autorizados dentro de la misma.

Por supuesto, como otros tantos sistemas de protección no era infalible, pero fue un primer paso para mostrarle al mundo que la empresa se preocupaba por la experiencia del usuario. Esta decisión se vio reforzada con una campaña de marketing que incluía el mítico sello de calidad que Nintendo integró en sus productos, para indicarle al consumidor, desconfiado ante la cantidad de malas experiencias de los años previos, que podía gastar su dinero con la certeza de que recibiría una consola o juego con los más altos estándares de calidad.

Foto: Nintendo

“Este sello asegura que Nintendo ha aprobado y garantiza la calidad de este producto.”

En sus campañas publicitarias, Nintendo hizo un enorme énfasis en la importancia de buscar dicho distintivo en los juegos que se compraban, declarando así su firme compromiso de evitar que los jugadores volvieran a vivir una pesadilla de la cual todavía estaban despertando.

Foto: Pixabay

La estrategia de Nintendo con el NES en Estados Unidos funcionó a la perfección, pues la consola logró triunfar en lo que todos veían como un mercado sin futuro, introduciendo nuevos valores que a la fecha se mantienen como pilares de una industria que en la actualidad es referente cultural y comercial en prácticamente todos los países del mundo.

Y fue así que en 1985 una empresa japonesa, con base a control del producto, honestidad y el establecimiento de estándares mínimos de calidad, logró revertir una situación que parecía insalvable.

¿Recuerdas el lanzamiento que Nintendo hizo de la NES en Norteamérica?, ¿Conocías la relevancia que tuvo la consola en la industria de los videojuegos?

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