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Pokémon Black & White, el reboot perfecto que nunca sucedió

Hace 10 años Pokémon pudo haber cambiado para siempre.
César
Hinata poderosa | Foto: Pierrot

Hace 10 años Pokémon lanzó un par de juegos más sobre su serie clásica: Pokémon Black y Pokémon White. Todo parecía normal en la lejana región de Unova, pero lo que en realidad había en esos cartuchos era una fuerza de cambio, una de esas cosas que Nintendo no se puede permitir, pero que seguramente espera con ansias poder realizar algún día.

En pocas palabras, Pokémon Black y Pokémon White no eran un juego más de la serie, sino un reboot completo de todo lo que conocemos. Ambos títulos buscaron arrancar una nueva historia desde cero, olvidando criaturas, personajes y hasta las ideas que habían vuelto tan atractiva a la franquicia amarilla durante más de 10 años. O al menos eso es lo que nos deja ver la primera gran parte del juego.

Al igual que el resto de los juegos de la serie hasta el momento, e incluso los que le sucedieron, Pokémon Black & White nos coloca en los zapatos de un joven aspirante a entrenador Pokémon de 10 años que está por comenzar su aventura. Sin embargo, en la región de Unova hay cosas únicas, como que no podrás encontrar Pokémon de otras regiones hasta que completes la Liga Pokémon o que el final del juego no está en vencer al campeón.

De hecho, este juego tiene la idea de un reboot porque incluso copia muchas de las cosas que damos por hecho de las generaciones pasadas de forma bastante natural, como las similitudes entre algunos Pokémon como: Roggenrola y Geodude; Tympole y Poliwag; Trubbish y Grimmer; y Woobat y Zubat, todos junto a sus respectivas evoluciones.

Además, el juego impulsa ideas menos tradicionales para la serie, desde su concepción como una generación extra en la consola en turno (DS) o el hecho de que no hubiera una tercera entrega, sino una secuela. Y eso solo era en cuestiones fuera del juego.

Dentro de la historia hubo cambios tan “sutiles” como la aparición de dos rivales a lo largo de la aventura, uno más importante que otro, pero dos rivales al final del día. Por primera vez el profesor Pokémon cambio de hombre a mujer, con la Profesora Encima como nueva encargada de guiarnos por el mundo Pokémon. O que el primer gimnasio nos pusiera el reto de vencer a un Pokémon con ventaja clara sobre nuestro inicial. Vaya, hasta la Pokédex se puso rara iniciando con un Pokémon singular en vez de con el inicial de tipo planta.

Foto: The Pokémon Company

Si bien los elementos principales estaban ahí, era raro pasar por Unova sin pensar que algo era distinto. Particularmente tardé varias horas en darme cuenta que no había encontrado un solo Pidgey por ningún lado y tardé años en entender cuál era la idea del juego. Lo único que descubrí desde el inicio eran las similitudes entre los Pokémon de Kanto y Unova, lo que nunca me ha terminado de convencer del todo.

Sin importar todos los pequeños cambios y sutiles propuestas, hubo un elemento que destacó y diferenció todo lo que conocíamos sobre la serie: N. Este personaje es el antagonista de la historia, pero con el tiempo descubriremos que solo es un títere del verdadero villano, lo cual no hace menos fascinante el concepto de Black & White.

Foto: The Pokémon Company

La primera vez que vemos a N lo encontramos pregonando el discurso del Equipo Plasma, una nueva y temible asociación de villanos que tiene un solo objetivo: liberar a todos los Pokémon… y conquistar el mundo, pero eso último lo sabemos mucho después.

Por lo tanto, aquel encuentro con N nos deja adentrarnos en la idea de Junichi Masuda, director del juego,: liberar a los Pokémon. Este concepto no solo resuena cuando el jugador está jugando, sino también cuando analiza la idea de la franquicia que se rige bajo el lema de “atrápalos a todos”. El discurso de N retumba en todo lo que creemos como fans de Pokémon… pero no despega, de la misma forma que el reboot no se consume al final del juego.

N habla de un mundo en donde los Pokémon pueden ser libres, pero que al mismo tiempo puedan seguir ayudando a los humanos. N parece no coincidir por completo con la idea de “luchar” para fortalecer los lazos de amistad y apuesta por una vida más sana. Por otro lado, Junichi Masuda parece invitarnos a dejar ir Pokémon, no por completo, sino a dar paso a una nueva forma de contar historias, sin estar atados a la nostalgia.

Foto: Especial

Conforme avanza la historia descubrimos que las ambiciones de N han sido manipuladas por Ghechis, su padre adoptivo y líder del Equipo Plasma. El secreto de toda la idea de “libertad” es revelado como una farsa en una increíble pelea final que es digna de nuestros mejores recuerdos, pero eso no significa que en algún punto N no haya tenido razón. Y eso es lo que hace especial a Pokémon Black & White, pues por primera vez la meta no solo es esclavizar criaturas, sino entender cómo es este mundo y que más allá de las peleas tiene cosas que contar.

Mientras tanto, en el mundo real descubrimos que la historia sigue y que podemos lanzar Pokébolas hasta el hartazgo, mientras que Pikachu y compañía empiezan a aparecer por toda una nueva región. La idea del reboot quedo como una introducción a un nuevo mundo, pero sus ecos suenan en la mente de algunos jugadores y seguramente Masuda debe de seguir buscando la forma de plantarla en algún juego de la serie.

Pokémon tuvo su oportunidad de cambiar hace 10 años. ¿Perdimos esa oportunidad? Es probable, pero al menos el intento de transformar por completo una serie legendaria está ahí, brillante durante casi 15 horas de juego e inmortalizado en un par de cartuchos para Nintendo DS.

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