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Reseña – Assassin’s Creed: Valhalla, la majestuosa aventura nórdica de Xbox One, Xbox Series X/S, PS4, PS5 y PC

Una vibrante historia de vikingos que nos hace recordar los mejores momentos de la saga Assassin's Creed.
Ayax Bellido
Foto: Ubisoft

Desde que fue anunciado para Xbox One, Xbox Series X/S, PS4, PS5 y PC, Assassin’s Creed: Valhalla se convirtió en lo personal en uno de los juegos más esperados del año. La nueva entrega de Ubisoft albergo en mi expectativas altas desde el primer instante, sobre todo porque enarbola la bandera de la prestigiosa saga de asesinos en la novena generación de consolas, y porque además a forma de una pequeña e insustancial confesión, debo reconocer que tengo un cariño muy particular por esta serie de videojuegos desarrollados por los franceses.

Es por ello que, tras pasar poco más de 50 horas controlando las aventuras y el destino de Eivor en una Xbox One, me es posible asegurar que Assassin’s Creed: Valhalla ha sido una auténtica montaña rusa donde se mezcla lo inesperado con lo predecible, en un proyecto que ha buscado volver a la esencia de la saga, pero que al mismo tiempo no ha podido escapar de fantasmas que ya son habituales.

Es así que han llegado los vikingos con sus majestuosos drakar para continuar con el legado de Assasin’s Creed, una franquicia que nos ha acostumbrado sobre todo a narrativas vibrantes llenas de referencias históricas y que en esta ocasión no se ha quedado corta. Bienvenidos sean pues, al Valhalla.

La majestuosidad de los territorios del Norte

Assassin’s Creed: Valhalla es tal vez el juego más contemplativo que nos ha entregado la saga de Ubisoft. Sabemos de antemano que la ambientación es uno de los apartados donde suele destacar la desarrolladora francesa, y en esta ocasión han aprovechado la majestuosidad de los territorios de Noruega y el norte del Reino Unido para regalarnos auténticas estampas que se nos quedan guardadas en la retina.

Los caudalosos ríos, el inmenso mar, las colinas que brotan de las amplias praderas, las fortalezas en ruinas o los inmaculados picos de las enormes montañas nevadas. Todos son elementos que conforman el paisaje de Assassin’s Creed: Valhalla, creando un escenario idílico, un auténtico agasajo para todos aquellos que soñaban, quizá entre las páginas amarillentas de un viejo libro, con inmensas batallas medievales, caballeros bravíos, tumultuosos castillos y enormes valles pintados de verde.

Foto: Ubisoft

Tanto el mapa del Reino Unido como el de Noruega son amplios, y el territorio por abarcar será enorme. Aquí encontraremos varias ciudades, campamentos y abadías que contarán con sus respectivas misiones secundarias, saqueos, actividades recreativas (como juegos de dados, competencias de bebida o duelos de escarnios) y claro, los característicos coleccionables de la franquicia que descubriremos en cofres que contienen alguna espada, hacha, daga u armadura especial.

Y es que Assasin’s Creed: Valhalla es un juego que ha recreado una majestuosa y mágica región en la que hay mucho por hacer, incluso una vez que termines todos los eventos de la historia principal. Aunque por otro lado, también podrás disfrutar dando un recorrido con tu drakar sin rumbo fijo, mientras tu tripulación entona canciones épicas o cuenta alguna historia epopéyica.

Foto: Ubisoft

Qué truenen las lanzas… y también los escudos

El sistema de combate implementado en Assasin’s Creed: Valhalla es uno de los más entretenidos de los últimos años. Las posibilidades son muy amplias y puedes elegir entre varios estilos de pelea, utilizando armas que van desde hachas y dagas, hasta espadas, escudos y martillos.

Tendrás la oportunidad de determinar si quieres llevar armas en cada una de las manos y ganar en velocidad, o si prefieres una más grande y pesada que ocupe las dos manos, y así causar mayores estragos en los adversarios. Por supuesto, siempre traerás contigo un arco, que te permitiera mezclar los embates a corta y larga distancia, además de la icónica hoja oculta de los Asesinos, para efectuar bajas letales y sigilosas.

Foto: Ubisoft

Cada una de las armas y componentes de tu armadura, se pueden ir mejorando si cuentas con los recursos necesarios en el panel de inventario, por la que puedes optar por la que más te acomode e irla escalando de nivel para mejor su eficiencia en combate.

Respecto a la defensa, dependerá de si portas o no escudo para tener un movimiento de protección, pues en caso de no hacerlo sólo te quedara utilizar el botón de esquivar para evitar los embates de los adversarios. Este deberás usarlo con sus restricciones pues depende de una barra de estamina que se va agotando cada vez que realizas éste movimiento.

Donde la situación si es un poco más confusa y menos práctica es en el sistema de progreso de las habilidades. Y es que se trata de un inmenso cosmos plagado de un montón de estrellas en el que vas sumando puntos de habilidad, los cuales se te dan al acumular ciertos puntos de experiencia en las misiones.

Foto: Ubisoft

Con los puntos podrás ir desbloqueando algunas mejoras para tu personaje, y si bien muchas de ellas puedan parecer y resultar insustanciales en el desarrollo del juego, existen algunas interesantes que van mejorando tu salud, tu efectividad al momento de realizar bajas a distancia, el sigilo o la resistencia por poner solo algunos ejemplos.

Por último, al sistema de combate debemos de sumar las llamadas aptitudes, que son una serie de poderes y mejoras que vas recogiendo por el mundo en forma de libros místicos que te brindan conocimientos específicos, y los cuales puedes utilizar a partir de atajos de “gatillo+botón” en el control. Éstos te permitirán realizar ataques especiales, como flechas explosivas o embestidas feroces hacía los enemigos.

Foto: Ubisoft

Eivor, Mata Lobos

Es justo decir que Assassin’s Creed llevaba ya algunos años necesitando un empujón dentro de sus historias. Los personajes que había presentado en los últimos años destacaban por sus extraordinarias habilidades, pero carecían de contextos y narrativas memorables, como aquellos que vimos en los albores de la saga con protagonistas como Altair, Ezzio e incluso el propio Edward Kenway.

La temática de los vikingos, barbaros que navegaban los mares del norte armados hasta los dientes, saqueando aldeas y monasterios con sus largas trenzas de cabellos rubios o naranjas, con historias llenas de misticismo y un profundo respeto por sus dioses, representaba la oportunidad perfecta para regresar al sendero de las tramas épicas en la franquicia.

Foto: Ubisoft

Y es que además, las historias relacionadas a los personajes y cultura nórdica en general, han tenido una enorme aceptación dentro de la cultura popular en los últimos años, ya sea a modo de documental, serie de televisión o héroe de los cómics, los vikingos y sus dioses gozan de una enorme popularidad y aceptación, por lo que en Ubisoft vieron la oportunidad idónea de subirse a éste tren, y creo no lo han desaprovechado.

La historia girará en torno a Eivor, conocido como Mata Lobos dentro del Clan del Cuervo. Al igual que en Oddysey, podremos elegir entre un personaje femenino o masculino, e incluso tenemos la opción de ir alternando misiones entre ambos géneros. Y si bien, hay momentos donde la narrativa se siente un poco plana (lo que resulta normal en un juego que se alarga por decenas de horas) los puntos álgidos del guión nos muestran un protagonista capaz de realizar las más grandes hazañas y vivir así el periplo del héroe, pero al mismo tiempo, nos va mostrando un rostro humano lleno de dudas, reflexiones y preguntas que irán encontrando respuestas conforme avanzamos.

Foto: Ubisoft

De hecho, tus decisiones tendrán una carga moral que no se había visto en otros juegos de la saga, y la forma en que tus decisiones y acciones pueden influir en el destino de los distintos personajes, representa una responsabilidad que resulta todo un acierto en Assassin’s Creed: Valhalla. Y es que claro, en el camino tomaremos elecciones equivocadas, y ahí estará Eivor para darse cuenta de su propia condición humana, aprendiendo de sus tropiezas y transformando sus pensamientos más arcaicos para ayudar a los que le rodean, sin importar si es una líder que quiere recuperar sus ideales, o un joven que busca cubrirse de gloria para transformarse en rey.

Por supuesto, la disputa entre asesinos y templarios no podía faltar dentro del juego, y es un elemento que se presenta en la forma clásica de la saga. Tú ayudarás a los asesinos desde las sombras, aniquilando a los miembros de una orden que busca el control total del mundo y de las ideas. La batalla de siempre, y la guerra que ya han librado en otros tiempos prácticamente todos los protagonistas de la franquicia Assassin’s Creed.

Foto: Ubisoft

Por último, una mención especial para las misiones que debes realizar en Asgard, tras tomar un brebaje que te hace caer en profundas visiones. Era obvio que en Ubisoft no iban a dejar pasar la oportunidad de darle al jugador la posibilidad de interactuar con personajes que encarnan a los grandes dioses nórdicos como Odín, Thor y Loki. Todo un fan service, pero debe reconocer que el menos en mi experiencia, la he pasado bien aventurándome en las llanuras de Idavoll.

Recuperando la esencia de los Asesinos

Tal y como lo mencionaba al principio de esta reseña, Assassin’s Creed: Valhalla es un título que busca regresar a la esencia de la saga creada por Ubisoft, con algunos elementos que los fanáticos extrañaban y que de nueva cuenta han sido integrados. En primer lugar, esta el tema de nuestro asentamiento vikingo, el cual debemos gestionar para que crezca y se vuelva más prospero, con recursos y riquezas que te permitan construir toda tipo de tiendas, negocios y casas para tus compañeros.

De hecho, esta implementación nos hace recordar mucho la gestión de Monteriggioni, asentamiento que Ezzio Auditore debe administrar durante Assassin’s Creed II, y que represento un acierto en su momento.

Foto: Ubisoft

Por otro lado también han regresado las tumbas con tesoros, las cuales podrás explorar para obtener una interesante colección de armaduras únicas, aunque claro, antes habrá que resolver una serie de acertijos y puzzles que nos llevará a una cámara del tesoro, en la que que probablemente todavía nos espere una especie de jefe final para ponernos las cosas más complicadas. El nivel de detalle que el equipo de desarrollo ha puesto en este apartado es digno de aplaudirse, y resulta un auténtico agasajo para aquellos fanáticos que gustan de buscar tesoros y recompensas especiales.

La historia fuera del Anymous es otro de los elementos con los que Ubisoft busca volver a la esencia de Assassin’s Creed, con una protagonista que genera cierto grado de interés e identificación, y con un par de personajes del antaño que vuelven para recordar a Desmond y compañía.

Foto: Ubisoft

Por último, si hay un punto donde Assassin’s Creed: Valhalla no consigue la redención, es en los errores en forma de bugs que se siguen presentado a lo largo y ancho de todo el juego. Y si bien es entendible el esfuerzo y capacidad que implica desarrollar un juego de este tamaño, no hay excusas para lanzar un título que no está cien por ciento pulido, sobre todo considerando la experiencia que ya se tiene con errores pasados.

Es difícil creer que a esta altura de la partida en Ubisoft no sean capaces de aprender de sus propias equivocaciones, y que los fallos en la programación del juego sean tan constantes, arruinando por varios lapsos la experiencia de jugabilidad y la inmersión. Lo peor de todo, es que da la impresión de que no hay ni la más mínima intención por mejorar un aspecto que resulta básico.

Foto: Ubisoft

Ha sido un largo y emocionante viaje con los vikingos en los territorios del norte, y podemos decir que Assassin’s Creed: Valhalla ha cumplido con las expectativas. Son varios los elementos que podemos destacar, como la maravillosa ambientación que nos ha permitido disfrutar del juego más contemplativo de la saga hasta ahora, su entretenido sistema de batalla y una historia que si bien puede llegar a perder ritmo, nos mantiene siempre con ganas de llegar al final para conocer el desenlace del protagonista.

Se trata de un juego que se disfruta de principio a fin y en cada una de sus facetas, y que te invita a regresar a él una vez que has terminado la historia principal. Porque sí, en Assassin’s Creed siempre queda algo por hacer.

¿Ya jugaste Assassin’s Creed Valhalla?

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