Reseña – Call of Duty: Modern Warfare

Tras 9 años de ausencia Activision ha decidido que es hora de regresar la guerra al presente.
César
El Call of Duty que nos deben desde 2013. | Foto: Activision

Pocas series dentro de la industria de los videojuegos son capaces de generar un spin-off tan exitoso como Modern Warfare. La serie de Call of Duty se desprendió de la Segunda Guerra Mundial para entregar a los jugadores de hace más de una década un conflicto que pudieran relacionar no solo de forma histórica, sino a través de lo que veían en la televisión y el cine.

A finales de 2007 Activision lanzó Call of Duty 4: Modern Warfare, un FPS que se olvidó de los Nazis para poner a los terroristas de Medio Oriente en la mira de los jugadores. Una historia simple, pero llena de momentos emocionantes, héroes de acción a la Michael Bay y un montón de buenas jugadas en el multijugador; una formula que -como es costumbre- Activision explotaría hasta que los billetes verdes dejaran de caer.

En 2011 el desenlace de esta trilogía marco el fin de la guerra moderna, el siguiente paso de la serie fue más dirigido a una suerte de fantasía militar dentro de Black Ops y al futuro con los Infinity y Advance Warfare. Pero la octava generación de consolas ya no era un terreno tan fértil para Activision, pues su publicó se había mudado a las experiencias gratuitas de Fortnite y PUBG. El siguiente paso era lógico: regresar a la raíces y copiar al enemigo.

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Así fue como en 2017 regresamos a la Segunda Guerra Mundial con World War II un título que no necesitaba de estrellas de Hollywood para triunfar, sino de una buena historia a la Steven Spielberg. Y el año pasado la táctica fue más obvia: lanzar un juego con puro multijugador y con su propio Battle Royale, pero el 4 en el nombre no ayudaba mucho a la mercadotecnia. Y todo eso nos ha traído de regreso al presente: Modern Warfare, pero está vez sin numeración alguna.

Modern Warfare

Price, mi capitán. | Foto: Activision

Infinity Ward apostó por un reboot que le diera la oportunidad a todo el mundo de regresar al campo de batalla. La idea es más similar a la de DC Comics: olvídate del pasado y regresa a los héroes que todo el mundo quiere ver. Y así fue, con Price como estandarte, Modern Warfare busca complacer a todo el mundo; ya sea que busques una campaña llena de momentos emocionantes y que se pueda disfrutar como un maratón de Netflix o que solo quieras sumar y sumar horas en los apartados multijugador. Pero, por ahora, solo nos vamos a enfocar en la campaña.

En Modern Warfare la historia nos pone un búsqueda de una peligrosa arma química que ha sido robada por las fuerzas armadas Urzikstan; quienes la estarían utilizando para defenderse de los rusos. El conflicto entre ambas naciones podría desencadenar una Tercera Guerra Mundial, por lo que la policía del mundo (a.k.a. Estados Unidos) tiene el deber de evitar que este conflicto acabe con la vida de millones de inocentes. De nueva cuenta algo simple, pero efectivo: rusos, terroristas y héroes americanos. Y si te preocupa tardar en reconocer a los héroes de los juegos pasados, tranquilo, pues en menos de lo que te imaginas ya estás junto al Capitán John Price.

Evidentemente regresamos a los días en donde los países de Medio Oriente son el enemigo principal, pero la situación ha cambiado drásticamente desde 2007. La distribución de la información ha hecho que el mundo no se quede únicamente con lo que ve en televisión, por lo que pintar a un solo grupo de personas como los malos ya no es algo que funcione. La historia sí nos pone en manos del gobierno de Estados Unidos y sus múltiples aliados, pero en muchas ocasiones también tomamos el lugar de aquellos que toda su vida han vivido en una zona de guerra.

Un claro ejemplo de que no todos los gráficos brillan. | Foto: Activision

Más que como una película, Modern Warfare tiene la presentación de una serie de televisión. Cada episodio nos muestra un protagonista diferente, una zona de guerra nueva y una secuencia final que siempre nos deja con ganas de más. Piensa en esta campaña como la más emocionante de los últimos siete Call of Duty (rivalizando con la de World War II), con momentos a la No Russian esparcidos por todos lados y suficiente drama como para no soltar el control.

Dentro del juego la experiencia tiene una dinámica que va de momentos un poco lentos que requieren de una ejecución perfecta (en el sentido narrativo) a tiroteos emocionantes donde con solo asomar nuestra cabeza en el lugar equivocado quedaremos listos para ir a la morgue. Ese sentimiento de acción horizontal, sin mechas o exoesqueletos, nos deja ante un juego bastante clásico y perfecto para recordar los mejores días a lado de nuestro Xbox 360. ¿Se siente viejo, entonces? Para nada, se siente familiar, pero seguramente eso podría resultar un poco extraño a los fans de Black Ops. 

Uno de esos villanos por los que vale la pena desvelarse. | Foto: Activision

En aspectos jugables Modern Warfare se defiende bien, sin problemas a la hora de correr o mecánicas extrañas. Todo está justo donde lo dejamos: las misiones de sigilo, la sesión de sniper, los tiroteos masivos y los siempre confiables refuerzos aéreos. Lo interesante de toda la campaña es la construcción de la historia, misma que a pesar de ser un poco simple, nos entrega personajes nos importan desde el primer minuto, secuencias de acción bien logradas, un drama con desarrollo sobresaliente y giros efectivos.

Modern Warfare logra que rápidamente nos sintamos identificados con el conflicto que presenta, pues llevamos años viéndolo en el mundo real y hasta suena -terriblemente- familiar. En este aspecto el juego explota un punto que no se había presentado con mucha frecuencia: la crudeza de la guerra. Más allá de las escenas de acción en donde un compañero muere o los civiles se convierten en daño colateral, Modern Warfare se mete a las entrañas de las víctimas para mostrarnos situaciones que llegan a ser incomodas para los jugadores.

Los niños, por poner un ejemplo, no están únicamente como parte del escenario, sino que en algún punto tomamos control de éstos para escapar de la muerte. Infinity Ward no hizo un juego donde la acción recae únicamente en una facción o donde los héroes son perfectos, el estudio presenta matices distintos para todos los involucrados y en un par de ocasiones nosotros también podemos elegir cómo le ponemos fin al enemigo. La apuesta es arriesgada en términos de polémica, pero sin caer en lo innecesario o lo vulgar, por lo que la construcción final destaca por su esfuerzo y no por los litros de sangre o lo sensacionalista.

Una nueva generación de héroes. | Foto: Activision

Lo que termina por hacer a Modern Warfare un juego memorable es la presentación de su historia, sus personajes y la forma en que la campaña retrata la guerra para el jugador. Evidentemente hay un enemigo al que derrotar, pero no siempre parece que tomemos el control de un héroe y cada misión parece nos aleja más de lo que supuestamente estamos defendiendo.

Y claro, al final de la campaña la historia está lista para continuar con una secuela. De repente los guiños al pasado se empiezan a presentar y parece que Activision tendrá una nueva racha de éxito entre los amantes de los FPS. Pero solo el tiempo y las ventas nos rebelaran que tan preparados estamos para una nueva era dorada de Call of Duty.

El pináculo de la octava generación

Las facciones. | Foto: Activision

Es probable que Modern Warfare sea el último Call of Duty desarrollado únicamente para la octava generación de consolas (Xbox One y PlayStation 4), lo que queda muy en claro con el trabajo técnico que demuestra Infnity Ward en este juego.

Visuales increíbles, escenarios detallados hasta el último rincón, rostros hiperrealistas y una atención a los detalles que provoca una gran inmersión dentro del juego. Lamentablemente el cambio de cinemática a gameplay puede ser un poco extraño, pues las animaciones son bastante diferentes, pero nada que te saque del juego. Y claro, todo este apartado técnico hace que las misiones más crudas de la campaña se conviertan en algo completamente memorable para los jugadores.

Dentro de los aspectos sonoros la situación es muy similar, solo que es poco probable que el soundtrack se convierta en una pieza de colección. Si bien la música no es para nada un error, cuando recuerdes Modern Warfare lo harás por otros puntos clave y no por la banda sonora, pero dentro del juego te la vas a pasar increíble. Lo que sí es un gran acierto son las voces en español latino.

Todo el juego cuenta con una gran selección de voces y una muy buena actuación por parte de los intérpretes. Claro que esto ya es una costumbre en los juegos más recientes, pero pocos juegos (o productos) logran destacar de la forma en que lo hace Modern Warfare. Se agradece que el doblaje no sea el genérico de una serie de televisión y que cada personaje tenga notables diferencias entre sí y actitudes acordes a los eventos. Si lo quieres jugar en inglés adelante, el trabajo es igual de sobresaliente.

Un punto final que me gustaría destacar es el armado de la campaña. Si bien este apartado no cambia mucho de anteriores entregas, se nota que hay un cierto aire proveniente de servicios de streaming; la cantidad de puntos de control es irreal, prácticamente cada acción que realices se queda guardada y la forma en que pasamos de un episodio a otro es casi inmediata.

El juego está hecho para que nunca pienses en dejar el control y si lo haces la próxima vez que regreses aparecerás casi casi en el lugar donde estuviste por última vez. No hay descanso en el juego y eso solo es un problema si tienes que pararte temprano al otro día. La inmediatez del juego hace más fácil seguir jugando, como dijimos, a la onda de un maratón de Netflix.

Daño colateral. | Foto: Activision

¿Y lo malo? Además de los cambios visuales entre cinemáticas y gameplay vale la pena señalar la descarga del juego. Si bien la cantidad de espacio en el disco duro no la podemos señalar, la manera en que está dividida la descarga nos hace pensar en que podemos bajar únicamente lo que deseamos jugar, pero después de unas horas nos damos cuenta de que no funciona de esa forma y que de todos modos debemos hacer la descarga casi por completo.

Otro punto negativo es la constante advertencia de jugar en línea. Cada que regresas al juego éste te pide que te conectes en línea y si por alguna razón no estás conectado el juego tarda un poco más en responder… como si nos orillará a jugar conectados. Nada que te impida seguir, pero es un poco extraño que sea tan hostil con este aspecto.

Te extrañaba Modern Warfare

Las misiones con visor son una joya. | Foto: Activision

Luego de visitar el futuro, el espacio y convivir con Jon Snow, Call of Duty regresa a lo que lo hizo el rey de los juegos de disparos para los millennials: la guerra actual. Infinity Ward deja en claro que cambiar la industria de los videojuegos es una tarea complicada, pero mantener el gusto de los jugadores por una misma serie anual es prácticamente imposible. Regresar a lo básico era más que necesario, pero se tenía que hacer con una producción impecable.

Modern Warfare en su apartado para un solo jugar está cerca de la perfección del género: una historia sólida, personajes entrañables y misiones que hacen de cada disparo un montaña rusa de emociones (cliché merecidísimo). Durante toda la generación le hemos reprochado a Activision su falta de originalidad y el triste desempeño de su serie insignia, y si bien no estamos ante la revolución de un género, sí que nos encontramos con él nuevo estándar a seguir para los juegos de guerra. Y vaya que es un reto para superar para su -posible secuela- y una llamada de atención para Battlefield.

De vuelta a 2007. | Foto: Activision

Una cosa más: ver esas frases históricas en pantalla luego de morir me ha dado el mejor flashback que he tenido a mi adolescencia desde hace mucho tiempo. Larga vida a Modern Warfare.