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Reseña: Dragon Ball Z: Kakarot, un nostálgico viaje al pasado

Tan increíble como las últimas 200 veces que lo viste en televisión.
César
La leyenda continua | Foto: Bandai Namco

He de admitir que no me opongo a revivir la historia de Dragon Ball Z una vez más (como si Canal 5 no se hubiera encargado de haber hecho lo propio durante mi infancia y adolescencia). También entiendo que para muchos esta idea pueda ser hartante… pero si ese fuera el caso, ¿por qué comprar un juego con Goku en la portada?

De entrada, es complicado reseñar un videojuego cuando el título en cuestión está extremadamente vinculado a un material original; sobretodo cuando éste ha sido explotado hasta el cansancio en casi todos los formatos que existen. Kakarot es un juego que depende esencialmente del fanatismo que tengamos por la obra de Akira Toriyama. No hay más que decir al respecto y solo hay dos salidas: lo amas o lo ignoras.

El cielo resplandece…

DBZ: Kakarot es un RPG de acción que aprovecha todo lo que es el anime y el manga de Toriyama para experimentar con mecánicas pocas veces vistas en los juegos de licencia que posee Bandai Namco. La idea es más que simple: revive todos los momentos icónicos de Dragon Ball Z en un mundo abierto con tintes de RPG y peleas al estilo clásico de un juego de anime. Una combinación sencilla, pero efectiva.

¡Ya empezó Dragon Ball Z! | Foto: Bandai Namco

Justo como lo menciono, Kakarot nos lleva de la llegada de Raditz a la pelea con Kid Buu en el Planeta Sagrado. Los 291 episodios de Dragon Ball Z se “resumen” en poco más de 40 horas de juego.

¿Juego el videojuego o vuelvo a ver el anime? Teniendo en cuenta que vas a necesitar más de 40 horas para ver todo DBZ, te recomiendo que le eches un ojo al juego. Y no solo por el tiempo, pues la experiencia general del título es bastante enriquecedora para un fan del anime o el manga. Y en el remoto caso de que sigas leyendo esto y nunca has visto DBZ, bueno, Kakarot podría ser perfecto para conocer la historia de Goku y Gohan.

No es tan mal padre después de todo | Foto: Bandai Namco

Obviamente comenzamos nuestra aventura con Goku, pero con el paso del tiempo vamos encontrando y reclutando a otros personajes como Piccolo, Gohan, Trunks o Vegeta para explorar todo el mundo; así como a Krillin, Yamcha o 18 para que nos acompañen en las batallas.

Dentro del apartado historia vale la pena mencionar las misiones secundarias que podemos encontrar a lo largo del juego las cuales están inspiradas en el “relleno” del anime. Situaciones como la construcción de la capsula de entrenamiento para Vegeta por parte del padre de Bulma o un vistazo rápido a las infidelidades de Yamcha nos hacen pasar algunos buenos momentos entre los arcos más importantes.

Hay cosas que no cambian | Foto: Bandai Namco

En general la campaña de Kakarot es entretenida, pero sobretodo es nostálgica. La recreación de las peleas, los sonidos, movimientos y diálogos nos dan un tremendo flashback a la primera vez que vimos dichos momentos en la televisión (por eso mencionaba lo del fanatismo al inicio de la reseña). De hecho, el juego no intenta ocultar sus intenciones sentimentalistas y por todos lados vemos guiños a lugares, personajes y eventos del anime y hasta uno que otro recuerdo al Dragon Ball original.

Si no eres fan podría ser complicado entrarle al juego, pero no debes dejar pasar la oportunidad… incluso por encima del anime o el manga; tomando en cuenta el precio y tiempo que le puedes invertir.

Ángeles fuimos y desde el cielo…

Spoiler alert! | Foto: Bandai Namco

Independientemente de la presentación, la historia de Dragon Ball Z es bastante increíble, así que no tiene caso invertir más en este argumento. Por otro lado, el gameplay de Kakarot es un experimento complicado, volátil y apenas sale bien librado.

CyberConnect 2 cae en los clichés básicos de los sandbox: misiones repetitivas, un montón de cosas aburridas por recolectar y un mundo abierto sin mucho que hacer. La principal característica que salva a Kakarot tiene que ver con su origen: Dragon Ball Z. Si este RPG no fuera protagonizada por los Guerreros Z la atención recibida sería considerablemente menos.

Un clásico del anime | Foto: Bandai Namco

Entre cada saga podemos aprovechar para explorar el mundo de Dragon Ball a través de diferentes escenarios contenidos por una pared invisible; puntos clave en el anime como Kame House, la Capital del Oeste o la aldea de Karin están disponibles para explorar, cumplir misiones y (una vez más) recordar viejos tiempos.

Cada lugar incluye algunos enemigos básicos como invasores de Freezer (que se quedaron en la Tierra luego de que Mecha Freezer aterrizara) o robots de la Patrulla Roja que nunca fueron desactivados. De igual manera hay coleccionables, personajes escondidos, misiones secundarias y hasta dinosaurios para cazar. Pero lo más interesante es pasar por lugares icónicos antes de tiempo como visitar la Orange Star High School con Gohan niño o encontrar a Octavio mucho tiempo después de Dragon Ball.

Nadie se compara al príncipe de los saiyajin | Foto: Bandai Namco

Como todo buen RPG dependemos del nivel de nuestro personaje para seguir avanzando, por lo tanto, es importante ir a cada rincón disponible para encontrarnos con algún objeto especial, coleccionar orbes o vencer a cuanto rival se nos ponga enfrente. Prácticamente cada acción nos da puntos de experiencia, lo que posteriormente nos sube de nivel para por fin enfrentar mano a mano a Cell o Buu.

Lamentablemente DBZ: Kakarot es en extremo sencillo y eso le quita sabor a la exploración y a las batallas. Por ejemplo, todo en el mapa está marcado para no perder detalle alguno de lo que nos falta hacer o recolectar, mientras que un objeto obtenido en las misiones no da dinero suficiente para comprar pociones y así evitar perder la siguiente pelea. Lo mismo pasa con la subida de nivel y el árbol de habilidades, pues con solo seguir la campaña podemos incrementar estos atributos para ser imparables. Puede que nos desesperemos más por acabar con enemigos pequeños que por derrotar al jefe final.

Vegeta no debería de andar por ahí… | Foto: Bandai Namco

Un parecido bastante halagador (dependiendo de quién lo diga) es que el juego se “parece” a Breath of the Wild. Entre el apartado artístico y las actividades como la pesca, caza, el mundo abierto y hasta la preparación de alimentos, algunos podrían confundirse un poco. Y son justamente estos destellos pokémonescos a la Zelda los que hacen del juego un experimento entretenido y con bases sólidas que seguramente se explotaran en un Kakarot 2; como ocurrió con Xenoverse y Xenoverse 2.

Para una referencia más clara: DBZ: Kakarot tiene un simil en la exploración de Budokai Tenkaichi 3, peleas con tintes de RPG a la Xenoverse y la calidad visual mezclada con referencias de FighterZ.

Si tan solo hubiera entrenado más… | Foto: Bandai Namco

Aprovechar el mundo abierto es la pieza clave del juego, pues no solo podrás hacer que todo siga como un RPG clásico, sino que además tendrás la oportunidad de encontrar pequeños arcos narrativos que te cuentan cosas que nunca vemos en el anime o el manga… es como jugar al relleno de la serie, pero de manera extraordinaria.

El más claro de estos ejemplos tiene que ver con la licencia de conducir que obtienen Goku y Piccolo que hasta un minijuego incluye. Sin embargo, también hay otros puntos interesantes como la descubrir por qué Gohan hace poses como el Gran Saiyaman o explorar la relación de Krillin y 18. Lo que más te hace quedar enganchado con el juego entre saga y saga es encontrar estos momentos clave de una historia que dices conocer hasta que descubres porque existen los animales que viven como humanos.

Como un álbum de estampas, pero en videojuego | Foto: Bandai Namco

Por otro lado, explorar y seguir la campaña nos permite encontrar personajes clave, éstos nos dan emblemas de alma las cuales podemos acomodar en diferentes tableros dentro del juego para reforzar la party que nos acompaña. Puedes juntar a Goku con Gohan y a éste último con Piccolo para reforzar cualidades, eso en el esquema de combate, pues también hay otro de tecnología o comida, todo esto para obtener beneficios de cada elemento dentro del juego.

Otro punto para destacar de la exploración y por el que vale la pena jugar más tiempo son las Esferas del Dragon. Una vez que terminas la Saga de Freezer puedes encontrar las 7 esferas en todo el mundo del juego (lamentablemente están marcadas en el mapa); una vez que las consigas todas puedes invocar a Shen Long y pedir un deseo.

¡Sal de ahí Shen Long! | Foto: Bandai Namco

Entre los deseos puedes obtener objetos especiales y muy raros o un montón de dinero del juego, pero también puedes revivir a los villanos secundarios de la historia para que éstos tengan su revancha y nuevos diálogos con los Guerreros Z. Cabe destacar que las Esferas del Dragón desaparecen del juego por 20 minutos, lo que hace de la dinámica algo el pretexto perfecto para pasar el tiempo.

Acercándose el peligro viene ya…

Ya para finalizar podemos dar un rápido repaso a los elementos visuales y sonoros del juego. Tuvimos la oportunidad de jugar la versión de PC y, aunque no la corrimos en su máxima potencia, el juego ofrece elementos extremadamente familiares a lo que hemos visto durante años en la televisión.

La Master Sword de Dragon Ball Z | Foto: Bandai Namco

Recorrer los yermos, las ciudades o el inmenso mar que rodea Kame House es bastante increíble, sobretodo por el nivel de detalle que hay en la recreación de este universo. Pasearse por las ciudades nos permite imaginar mejor cómo es una invasión de los Androides o todo lo que tiene que recorrer Gohan para ir a la escuela. Detalles que solo un fan entenderá, pero que logran aportarle importancia la mundo abierto del juego.

Lo mismo pasa con la música, y no solo con la que viene por parte del anime. Todo el trabajo detrás de los movimientos característicos de los Guerreros Z está en el juego; una ráfaga de Ki, los gritos de una transformación y hasta el descenso de un personaje cuando deja de volar. Esto en combinación con la banda sonora y las voces en japones dan el toque final a una aventura que no nos cansamos de repetir.

Badman | Foto: Bandai Namco

Obviamente resentimos que el juego no venga doblado al español latino, pues hubiera sido el toque perfecto para la experiencia. Claro que después de Dragon Ball Super las voces en japones ya no son extrañas para nosotros, así que -hasta cierto punto- la experiencia es bastante encantadora. Como dato curioso los subtítulos sí están en español latino y según Bandai se escribe “Pikoro”.

¡Hoy seremos, para siempre Dragon Ball Z!

En conclusión, Dragon Ball Z: Kakarot es un juego perfecto para revivir DBZ. Su intención está completamente enfocada en los fanáticos de la obra original, con apenas un poco de espacio para aquellos que nunca vieron el anime o leyeron el manga. Si eres fan estás ante una oportunidad única de revivir la historia de Goku. En caso contrario es complicado que te guste un homenaje a una obra que desconoces.

En ese momento Bu sintió el verdadero terror | Foto: Bandai Namco

Lamentablemente el juego no es tan dinámico como uno podría esperar y en ocasiones el relleno dentro del juego es más pesado que el de un anime. Las misiones secundarias son poco ingeniosas, la dificultad es en extremo sencilla y la exploración es un reto a medias. Lo mejor de Kakarot está en el fanservice y eso es un problema que limita las posibilidades del experimento.