Reseña: Resident Evil Village (PS5), no es el juego que estábamos esperando, pero salimos satisfechos

¿Ese castillo no es de Castlevania?
César
Ya vamos en el octavo juego de la serie | Imagen: Capcom

Durante los últimos años, la franquicia de zombis de Capcom ha estado en boca de todos, siendo, sin duda alguna, su punto más alto aquel experimento en primera persona que vimos durante la séptima entrega numerada de la serie. Resident Evil Biohazard fue aclamado por la crítica  y adorado por los fans, dejando en claro que Resident Evil había encontrado una nueva forma de sumergirnos en su historia. Cuatro años después volvemos a ponernos en los zapatos de Ethan Winters, quien nuevamente se verá envuelto en la desgracia, pero de forma menos terrorífica que en su paso por la residencia de los Bakers. Aún así, los peligros y misterios que nos esperan en una extraña aldea no serán nada sencillos para los jugadores.

Texto en colaboración con Alejandro Ovando.

Si bien Resident Evil Village presenta una historia totalmente ligada a la séptima entrega, no es necesario haber jugado dicho título para entrar a uno de los juegos más esperados del año (aunque claro, es lo más recomendable). Al principio de la historia podrás disfrutar de un pequeño resumen con los acontecimientos vividos en la residencia Bakers que será más que suficiente para adentrarnos en esta nueva odisea.

El que se fue a la villa perdió a su niña

Hablando de la historia, Ethan y su esposa Mía viven tranquilos y como una gran familia feliz junto a su bebé Rose, y bajo la protección del legendario Chris Redfield. Lamentablemente Ethan no ha logrado superar al cien por ciento lo que vivió en Luisiana, y todo empeora de forma dramática cuando su casa es atacada, Mía es asesinada y su leal protector secuestra a la pequeña niña. Nuestro héroe logra sobrevivir, pero antes de que pueda hacer algo queda varado en una extraña aldea en Europa. Sin saber por qué ha sido traicionado, lamentando la muerte de su esposa y desesperado por encontrar a su pequeña, Ethan descubre que el lugar en donde terminó está infestado de criaturas como lobos, vampiros, y extrañas deformaciones de muertos vivientes. Estos monstruos serán los obstáculos que Ethan debe superar para salvar a Rose y de paso encontrar respuestas para los primeros y frenéticos 20 minutos de juego.

Sin muchos rodeos, Village comienza a desplegar un argumento que combina la fantasía y la acción para dejar atrás el ritmo lento y estresante de la séptima parte. A pesar del éxito de Biohazard, Capcom apuesta por poner esta entrega al alcance de cualquier entusiasta de la serie o los videojuegos; tanto la dificultad como el terror han sido diezmados para aumentar las ventas. Y sí, la idea y la atmósfera se ven afectados por una decisión de marketing, pero tampoco estamos ante el fin del mundo… o al menos eso creemos.

Estamos conscientes de que Resident Evil ha sido extremadamente permisivo con el tipo de monstruos y criaturas que forman parte del canon. Sin embargo, entre Biohazard y Village el cambio no solamente tiene que ver con las criaturas disponibles, sino más bien con el grado de inmersión que consiguió un Capcom fuertemente inspirado por el P.T. de Kojima y Del Toro. Village es una continuación extraña, una que apela más al fenómeno de la serie y boom mediático de un revival inesperado, y que al mismo tiempo deja atrás esa exquisitez por el terror a la que fuimos sometidos con los Bakers.

Imagen: Capcom

No existe un problema al nivel de Resident 5 en este juego, pero no podemos dejar de sentir que aquel gran destello que amamos en 2017 ha sido opacado por una galería de villanos que parecen más de Final Fantasy y Castlevania que de Resident Evil. Además, la enorme campaña publicitaria de Capcom alrededor de Lady Dimitrescu y el lascivo fanatismo de la comunidad terminó por disminuir el impacto de un personaje que ha quedado muy lejos del miedo que infunde Mister X o Nemesis, y muy cerca del cosplay subido de tono que te podría hacer pagar un Only Fans.

Nos atrevemos a decir que no existe un trabajo tan cuidado detrás de los cinco antagonistas principales como si lo hemos visto en ocasiones anteriores (tanto remakes como juegos nuevos). En Village nos topamos con una familia llena de problemas que ha sido infectada por unos hongos súper raros y que, por alguna extraña razón, se han mantenido únicamente dentro de la villa sin causar problemas en el exterior. Estos villanos infectados, pero bastante conscientes, siguen las órdenes de la Madre Miranda, quien además de someter esta pequeña villa aprovecha para poner nuevos detalles a la historia de toda la saga en apenas unas cuantas líneas de texto.

Lady Dimitrescu es una de las hijas de Miranda, y junto a sus tres hermanos: un Van Helsing combinado con Magneto, una babosa toda extraña y una muñeca poseída, harán todo lo posible por evitar que recuperemos a nuestra pequeña. No tiene caso que me meta más en el argumento de la historia, pero lo que sí puedo decir es que, teniendo en cuenta el tipo de enfoque que le da Capcom, la trama funciona, entretiene y te deja con ganas de más. ¿Da miedo? No, y ese es el gran problema. Incluso sabiendo que estamos ante un juego más orientado a la acción, hay momentos desarrollados para explotar la parte del horror, pero sus intenciones son poco sutiles y su efecto depende de clichés olvidables y poco emocionantes.

Imagen: Capcom

Por otro lado, Lady Dimitrescu es un personaje engañoso, y es (o fue) la punta de lanza para la última etapa de la publicidad relacionada al juego. Era prácticamente imposible escapar de todos los memes, comentarios, videos, y demás contenido relacionado a esta vampiresa, y, al menos en nuestro caso, las expectativas quedaron por encima de su participación. Dimitrescu es una suerte de Mr X. o Nemesis, pero contenida en un espacio considerablemente más pequeño que la comisaría de Raccoon City y con momentos menos memorables. Salvo las fantasías de los fans y su increíble diseño, no hay un punto en la historia en donde Lady Dimitrescu dé señales para trascender con el paso de los años.

No quisieramos señalar cambios generacionales o enfoques en la presentación, diseño o conceptualización de los personajes de hace 25 años y los de ahora. La queja va más en el sentido de desaprovechar un villano con una trama simple, una dinámica que todos los fans de la serie se saben de memoria y una dirección totalmente olvidable. Lady Dimitrescu es la figura que representa el cambio de Biohazard a Village, un personaje diseñado para llamar la atención de los jugadores, pero que pierde profundidad para ganar videos virales en redes sociales.

Dispara. Recarga. Dispara.

Ya dentro del juego, nos volvemos a encontrar ante un gatillero en primera persona, de los mejores que hemos visto últimamente. Al igual que en Biohazard, este modo de juego nos permite apreciar cada detalle a nuestro alrededor, siendo la aldea el lugar más relevante de toda la historia, principalmente por ser la zona que nos distribuye a través de cada nivel controlado por los hijos de Miranda. A lo largo de la campaña, tendremos la oportunidad de explorar la villa a profundidad, e incluso la veremos cambiar según los eventos de la trama y hasta el horario en  el que nos encontremos. No es un lugar de paso, por lo que te recomendamos explorar cada rincón disponible.

Imagen: Capcom

Y ya que hablamos de cosas buenas, hay que destacar el gran trabajo en los escenarios del juego, salvo el pantano, todos tienen un look & feel digno de la saga, pero llegan a dar la sensación de quedarse cortos. Lo anterior no es un error tal cual, sino más bien una decisión de diseño en la que se espera que el conjunto de todos los escenarios sea el atractivo principal de la obra y no solo un lugar en concreto. Pasar por los cuatro niveles se disfruta incluso más que los jefes de nivel, cada zona mantiene la esencia de la serie, con una iluminación perfecta y un montón de rincones que nos advierten sobre las inminentes amenazas de las que es imposible escapar.

Recorrer el castillo de Lady Dimitrescu es una experiencia totalmente diferente a caminar por una fabrica de maquinas zombis asesinas. Seguro ya leíste o escuchaste sobre la casa del terror de la muñeca, y sí, todos los comentarios positivos son totalmente merecidos. Ese nivel es lo más cercano que estaremos de Resident Evil 7, lo cual nos deja con un sabor agridulce respecto al resto de la campaña, pues en ningún momento el juego vuelve a alcanzar ese nivel de producción. Además, este escenario se combina perfecto con la trama de Ethan, lo que nos pone en un lugar que va de lo incomodo a lo aterrador en cuestión de segundos.

En aspectos técnicos, cada uno de los escenarios brinda un nivel detalle que le saca provecho a las capacidades de un PS4 o Xbox One, sin embargo, ante las versiones nueva generación no creemos que se aproveche de la mejor forma, particularmente en PlayStation 5. En ocasiones nos encontramos con una carga de texturas incompleta y uno que otro bajón en los cuadros por segundo, y si bien estos incidentes no interrumpieron ni afectaron la experiencia de juego, si llega a ser molesto que sigamos viendo estos errores en las plataformas de última generación.

Imagen: Capcom

Por otro lado, en este viaje nos acompañaremos de un amplio armamento que va desde una simple pistola hasta un poderoso lanza explosivos. Dependiendo de la habilidad del jugador, y sus preferencias, algunas armas serán más interesantes que otras, pero el catálogo cubre muy bien las necesidades básicas. Para mejorar nuestro armamento tenemos la posibilidad de hablar con Duke, un ser bastante peculiar que funge como comerciante. Este regordete amigo nos facilitará indicaciones para la creación de municiones e incluso nos ayudará con la ampliación de nuestro inventario, todo claro por una módica cantidad de dinero, el cual podremos conseguir asesinando a las múltiples criaturas de la aldea. Todo el tema de las armas, Duke e incluso el inventario y el comercio son un gran homenaje a Resident Evil 4, por lo que el fanservice está asegurado.

Si estuviste jugando los remakes de Resident Evil mientras esperabas Village, te llevarás una agradable sorpresa al ver que las balas te podrían hasta sobrar en los momentos más álgidos. Y es que la dificultad también se vio disminuida para dar entrada a más jugadores, por lo que te recomendamos empezar el juego en el modo más difícil para sacarle provecho… siempre y cuando seas un veterano en la serie. En caso contrario la dificultad normal te dará unas buenas 10 horas de juego que seguro te dejarán con ganas de más.

Como juego de disparos en primera persona, Resident Evil Village funciona muy bien, con armas variadas y efectivas, disparos precisos y una buena cantidad de enemigos a los que dar caña. Al principio podrías tener problemas con la cantidad de balas, pero después de acabar con el primer jefe tendrás recursos suficientes para comprar tanto munición como espacio en tu inventario, por lo que no tardarás en dejar de temer a las criaturas que te acechan. Nosotros jugamos la versión de PlayStation 5, por lo que pudimos vivir un extra con el tema de los gatillos sensibles del Dualsense.

Imagen: Capcom

En más de una ocasión nos sentimos un poco desesperados porque el gatillo no llegaba al fondo, y los enemigos nos rodeaban sin piedad. El tema de la desesperación responde más a la preocupación por perder la partida que a un error del control, pues Dualsense se adapta muy bien a cada una de las armas disponibles, con suficientes elementos para dejar en claro el potencial del control, muy similar a lo que hace Returnal, pero sin el sonido desde la bocina. Y ya que andamos en eso, también pudimos jugar a Village con los Pulse 3D, y en ese sentido no podemos más que aplaudir el diseño sonoro que entregó Capcom. Ya comienza a convertirse en un estándar el tema de escuchar los pasos en nuestras espaldas o sonidos que vienen de lugares muy específicos, y con Village esta dinámica es mucho más profunda. No queremos imaginarnos cómo será jugar a RE7 con esos audífonos y un VR.

Salvo los detalles visuales que ya mencionamos, Resident Evil Village es un buen juego para estrenar un PlayStation 5 o para comprobar el poder de la máquina. Aunque, por contradictorio que suene, el potencial que despliega el juego tiene que ver más con el diseño de producción, la ambientación y complejidad de los escenarios que con un despliegue escandaloso de gráficos en ultra alta definición. Lamentablemente esa atmósfera de castillo abandonado no tiene continuidad con los eventos de la trama… pero eso ya lo platicamos.

Antes de terminar, Village incluye el modo mercenarios que aparece al concluir la campaña por primera vez. Al igual que en anteriores ocasiones, la idea principal es colocarnos ante una serie de retos específicos para tener una experiencia más arcade que en la campaña principal. Para Village, mercenarios aprovecha casi por completo la posibilidad de jugar en primera persona, lo que sacará tu lado más táctico y perfeccionista. La recompensa final de este modo te permite conseguir un sable de luz como en Star Wars para la campaña, así que igual vale la pena echarle un ojo de vez en cuando.

Imagen: Capcom

Resident Evil Village es sin duda una gran entrega para la franquicia, pero que nos deja muy lejos de lo visto en la séptima parte de la saga. Si bien estamos ante un título donde la acción predomina más que el terror, esto no demerita para nada la experiencia de juego, el diseño de personajes y escenarios. Incluso la historia, que es el punto más flojo, concluye de forma satisfactoria y nos deja interesados en el futuro de la serie. No es el juego que estábamos esperando tras escapar de los Bakers, pero tiene sus momentos y eso parece ser suficiente para no terminar decepcionados. Eso sí, para nada nos encontramos ante el mejor juego de la serie o ante una obra maestra del género. Village es un buen juego y nada más.

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