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Reseña: Rocket League, el adictivo free to play de PS4, Xbox One, Nintendo Switch y PC

Rocket League es el ejemplo perfecto de cómo deben ser los juegos enfocados a los modos competitivos en línea.
Ayax Bellido
Foto: Psyonix

En 2015, Rocket League, juego desarrollado por Psyonix, aterrizó en las consolas y ordenadores para cautivar tanto a amantes de la velocidad como del fútbol por igual con una propuesta muy simple, pero a la vez divertida y en extremo adictiva. Cinco años después el título ha entrado en la modalidad free to play para PS4, Xbox One, Nintendo Switch y PC, haciendo que la comunidad se haga más grande, y que por ende, las partidas sean más intensas que nunca.

Acostumbrados a disputar partidos de futbol tanto en la vida real como en la virtual y a que los juegos que incluyen coches estén enfocados a las carreras por la naturaleza de los mismos, resulta muy refrescante para la industria toparse con variantes y propuestas como la que representa Rocket League. Y es que la idea engancha por su sencillez: hay que meter una pelota en la portería rival con un pequeño automóvil capaz de andar a grandes velocidades y de realizar asombrosos piruetas para ejecutar los remates.

Rocket League es un juego que entiendes rápido, que es entretenido y que te reta a realizar todo tipo de jugadas asombrosas para demostrar que simplemente eres el mejor en el terreno de juego. Simplicidad, diversión y desafío están presentes, y con estos elementos integrados un videojuego ya siempre va de gane.

Goles acrobáticos y atajadas milagrosas

Como decíamos, la mecánica de juego de Rocket League puede resumirse de forma sencilla como un vibrante encuentro de futbol en automóviles. Pero claro, para estos coches son especiales y pueden saltar, acelerar a ritmos vertiginosos y hacer todo tipo de acrobacias que nos permitirán hacer goles y salvadas de toda clase.

Esta dinámica, hace que el balón pase más tiempo en el aire que a ras de suelo, por lo que resulta esencial dominar todos y cada uno de los comandos que necesitamos para controlar nuestros bólidos, así como entender las dimensiones de cada una de las canchas en las que se llevan a cabo las partidas.

Foto: Psyonix

Si bien uno podría pensar que todas las mecánicas de juego quedan aprendidas después de unas cuantas partidas, lo cierto es que resulta increíble la cantidad de movimientos y opciones de remate que tiene cada uno de los diferentes coches, por lo que te recomendamos que te des una vuelta por todos los tutoriales del juego para que logres dominar todas y cada una de las facetas del mismo.

Por otro lado, al no existir ningún tipo de regla o elemento adicional que detenga el juego (no hay faltas, fueras de juego o alguna otra limitante reglamentaria además del tiempo de cada partida) cada uno de los encuentros de Rocket League destaca por ser emocionante y vibrante, en los que resultará fundamental dominar las diferentes posibilidades de nuestro vehículo.

Es así, que para lograr anotar goles épicos o conseguir salvados de antología, será necesario aprovechar todas las mecánicas que tengamos a nuestra disposición como el dinamismo de los coches, la capacidad de acelerar en las distintas superficies del terreno de juego y el turbo de duración limitada que pose cada uno de los bólidos (el cual se obtiene al recoger unas esferas de luz que hay en la cancha).

Foto: Psyonix

Otro detalle importante, será medir la velocidad de tu coche y la física a la que reacciona la enorme pelota con la que se disputa cada una de las partidas, ya que ésta suele rebotar por las paredes dependiendo de la fuerza y ángulo con la que sea golpeada.

Una vez que te adaptes y tengas medidas las distintas trayectorias del balón metálico, verás que los goles, asistencias, salvadas y jugadas épicas comenzaran a llegar a raudales, pues no solo serás capaz de impactar la bola con tu automóvil, sino que incluso podrás controlarla a tu antojo y esto puede representar una enorme ventaja competitiva. Esta mezcla explosiva de velocidad y adrenalina hace que consumas el juego perdiendo toda noción de tiempo.

Foto: Psyonix

Modo competitivo activado

Rocket League es un juego totalmente enfocado a las partidas del competitivo online. Es decir, los encuentros contra la inteligencia artificial no serán ni por esbozo igual de divertidos que si lo haces contra otros jugadores, por lo que la gran apuesta es a la experiencia en línea. Aquí, nos encontraremos con partidas niveladas y con un matchmaking rápido debido a la enorme cantidad de jugadores que se encuentran conectados, y por supuesto, las posibilidades de encontrar contiendas de forma constante son amplias debido a que el juego cuenta con crossplay entre todas las consolas y ordenadores.

En ese sentido, nunca pasarás más de un minuto esperando en las salas del juego, lo que sin duda hace que el entusiasmo se mantenga durante todo el tiempo que desees pasar en el competitivo. Respecto a los modos de juego solo podrás encontrar tres disponibles: la clásica partida de 3 vs 3, otra en parejas y una más donde la disputa será de forma individual. Las opciones son pocas y hasta cierto punto repetitivas, aunque vale decir que muy entretenidas. Lo cierto es que quizá se echan de menos un par de opciones más, como algunas partidas con reglas especificas o algún tipo de handicap para cambiar un poco la dinámica.

Foto: Psyonix

Por otro lado, las recompensas y el sistema de progreso es muy similar a los de otros juegos enfocados al competitivo. Anotar, asistir, salvar un gol y ganar te dará puntos de experiencia, los cuales irán aumentando tu nivel de jugador. Mientras esto sucede algunas recompensas se irán desbloqueando, como calcomanías, banderas, planos para mejoras, automóviles y más elementos que harán tu experiencia más completa. Del mismo modo, conforme más victorias obtengas en los modos competitivos, iras subiendo por las distintas categorías y divisiones que se presentan en el juego, las cuales van de Bronce a Platino.

Respecto a la conexión, probamos Rocket League en una Xbox One y en ninguna de nuestras partidas se presento algún problema, ya que los servidores del juego son bastante estables y permiten partidas fluidas sin ningún tipo de lag o contratiempo.

Foto: Psyonix

Aspectos generales

En aspectos más generales Rocket League es un juego cumplidor según su propia naturaleza. El apartado técnico es sencillo, con una interesante variedad presentada en el diseño de las arenas, con colores vividos y electrizantes en cada uno de los escenarios y sobre todo, con una fluidez que hace que todo se mueva de forma armoniosa para disfrutar de las partidas sin caer en el tedio.

Lo único que si resulta un poco extraño es el tema de la perspectiva, ya que ninguna de las dos cámaras presentadas termina por resultar óptima: la que se centra en el balón nos deja obsoletos cuando la tenemos sobre nuestra cabeza, mientras la cámara libre hace más tiempo que pasemos buscando donde se encuentra la pelota que golpeándola como tal.

Foto: Psyonix

En lo que respecta al modelo de los coches también podemos encontrar una gran variedad. Entre camionetas, autos de carrera o karts debes elegir el que más se adapte a tu modo de juego. Todos poseen la misma velocidad, aunque sus formas y diseños hacen que los ángulos para golpear el balón cambien según el que decidas utilizar.

Por último, la personalización es un gran acierto dentro de Rocket League. Esta va desde los autos a los que les puedas cambiar color, ruedas, banderas, escapes y vinilos, hasta la personalización de las celebraciones de gol o el sonido del motor de tu coche. Por supuesto, hay elementos gratuitos que puedes ir desbloqueando según tu nivel de experiencia, como les mencionábamos anteriormente, mientras existen artículos exclusivos que puedes comprar en algunos de los paquetes especiales o adquiriendo el Rocket Pass, la cual también te permite tener acceso a algunas arenas exclusivas.

Foto: Psyonix

Choques, saltos, remates acrobáticos en el aire, salvadas milagrosas bajo la línea de gol y, en resumen, buenos momentos de diversión. Cada partida de Rocket League es un auténtico despliegue de entretenimiento sin complicaciones, que nos hace vibrar y gritar goles como si de un partido de futbol real se tratara. Se trata de un excelente ejemplo de cómo deben ser los juegos enfocados al modo competitivo del multijugador: sencillos, fáciles de entender, desafiantes y lo suficientemente divertidos para querer jugar una partida tras otra.

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