Reseña – Star Wars: Squadrons, toma tu X-Wing o TIE Fighter y emprende un último viaje por Xbox One, PS4 y PC

La Resistencia o El Imperio te están buscando.
César
¿Imperio Galáctico o la Nueva República? | Foto: EA

Resulta interesante la forma en que Electronic Arts ha dividido sus esfuerzos para presentar experiencias relacionadas con Star Wars. Tras un Battlefront que salió bien, una secuela llena de polémica y un Fallen Order que sorprendió a propios y extraños, es momento de pasar al hiperespacio con un juego que alude a uno de los elementos más vistosos y emocionantes de una galaxia muy, muy lejana: las naves espaciales.

Star Wars: Squadrons es la apuesta anual de EA para recordarnos que ellos y solo ellos se encargan de dar vida al universo creado por George Lucas en los videojuegos. Y aunque la conversación por Squadrons parece más apagada que en anteriores ocasiones, el producto final es lo suficientemente sólido como para hacernos pedir más y más sobre los pilotos del Imperio Galáctico y la Nueva República.

Una historia de Star Wars

Al igual que Disney lo ha hecho con The Mandalorian o Rogue One, Star Wars: Squadrons es una suerte de spin-off que no busca involucrarse por completo al complejo y desgastado linaje de los Skywalker. Por lo tanto, lo que encontramos en el juego es una travesía aislada en un par de personajes satélite a las intensas batallas especiales que marcaron el rumbo de la Guerra de las Galaxias; siendo precisos todo comienza con la destrucción de Alderaan por parte del Imperio Galáctico.

Y si bien todo empieza como una consecuencia del Episodio IV, las acciones más importantes de todo el juego tienen lugar tras la destrucción de la segunda Estrella de la Muerte, justo en el mismo año en que el Emperador murió. Lo interesante aquí es que dentro de la campaña tenemos la posibilidad de jugar para los dos bandos: tanto para para los remanentes del Imperio como para la Nueva República… lo que termina dejando un juego menos efectivo de lo que parece en un principio.

Squadrons no apuesta por una gran campaña, por lo que ésta te tomará unas 10 horas en su máxima dificultad y principalmente funciona como un gran tutorial para el apartado multijugador, por lo que no debes sentir extraño que en la misión 12 o 13 todavía tengas mensajes sobre cómo accionar un aspecto de la nave. Aun así, la campaña logra, hasta cierto punto, pasar entre los fanáticos de la series con su buena dosis de fanservice y acción.

En el Imperio Galáctico tomamos el control de un piloto dentro del Escuadrón Titán, un equipo de cinco cazas imperiales bajo las órdenes de la oficial Terisa Kerrill. Mientras que por el lado de la Nueva República nos unimos al Escuadrón Vanguardia que, de igual forma, está conformado por cinco pilotos de X-Wing, quienes se encuentran bajo las órdenes de Lindon Javes, un desertor del Imperio que ha sido asignado para liderar la creación de una importante arma conocida como Starhawk.

Y es justo el Starhawk el vehículo que, literalmente, mueve por completo la historia de Squadrons, pues mientras un equipo hace todo lo posible por construirlo, el otro desata su poder con el fin de acabar con el arma. Por lo tanto, la narrativa de la campaña se va entrelazando con el paso de diferentes capítulos de la historia, dejándonos ver y conocer a todos los involucrados conforme se van dando los acontecimientos. Una idea interesante, pero que no termina por amarrar en cuestiones narrativas por culpa de un final tibio que no deja en claro si ganamos o perdimos.

Foto: EA

Al final resulta contradictorio a todo lo que exploramos durante la campaña, donde tanto los pilotos del Escuadrón Titán como los de Vanguardia dejan claro sus sentimientos respecto a la misión, la guerra y las diferentes etapas del conflicto. Tanto en conversaciones dentro como fuera de la nave, es fácil empatizar con los personajes y tomar su lucha como nuestra; con todo y que las conversaciones parecen de juego de anime con personajes casi inmóviles y cinemáticas que se apoyan por ilustraciones propagandísticas en vez de CGI.

De lado de Titán fue interesante conocer y quedarse con los soldados del Imperio que luchan por seguir con los lineamientos de un Emperador en el que creen completamente. No son malos solo porque sí, pues su vida siempre ha estado ligada al Imperio y de verdad sienten que le deben algo a su gobierno. Incluso aquellos como Rella Sol, quien no parece tan cercana a los ideales imperiales, está consciente de que su lucha personal no puede interferir con una misión.

Siempre he sido más del Imperio, pero pude coincidir también con los soldados de la Nueva República como Feresk Tssat, un antiguo contrabandista que terminó enlistado en en la Rebelión para escapar del Imperio, pero que se quedó por la lealtad que tiene a sus compañeros. Además, es poco común ver a un Trandoshano en las filas de los chicos buenos. Y como este par de ejemplos, hay varios personajes interesantes que sobresalen de la historia por conversaciones que puedes (o no) tener antes de cada misión.

Foto: EA

Por desgracia, nos toca jugar con un personaje creado desde cero, sin personalidad y que apenas y habla durante las misiones. Este aspecto nos deja fuera de las conversaciones importantes y el legado inventado que se nos da durante el juego es tan vació que ni siquiera existe un final para nosotros. Teniendo en cuenta las características de los pilotos de ambos lados y su historia, es una pena que no podamos jugar y trascender con los verdaderos héroes.

Lo anterior tiene una extensa relación con el final del juego, pues como tal no existe una conclusión canónica de la historia y las acciones de ambos equipos terminan vacías en los anales de la historia Rebelde y del Imperio. Incluso hay un cierre absurdo para una de las historias, pues unos minutos después se contradice por completo el argumento. EA entrega una historia tibia, sin consecuencias para el universo de Star Wars y que no aprovecha el trabajo que hay detrás de los pilotos disponibles.

Foto: EA

Una oportunidad perdida, pero que al menos entretiene durante unas cuantas horas.

¿Listo para la velocidad de la luz?

Probablemente hablé mucho de la historia, pero estando dentro del universo de Star Wars es lo menos que podía hacer. Sin embargo, el encanto totalmente acertado que tiene Squadrons viene de su sistema de juego. Si Jedi Fallen Order nos hacía sentir como un verdadero caballero Jedi, Squadrons nos hace sentir por completo como pilotos de un TIE Fighter o X-Wing… y eso es solo el principio.

Jugar Star Wars: Squadrons es como un sueño hecho realidad para todos aquellos que son más un Han Solo que un Luke Skywalker. De entrada el juego se vive dentro de las naves, el resto son solo las conversaciones estáticas que comenté más arriba y algunas reuniones para conocer la misión. Y justo eso es lo que hace más interesante la experiencia, pues de verdad nos tratan como un piloto de guerra, mismo que debe estar listo para una misión en cualquier momento.

Foto: EA

Antes de cada despegue tenemos la opción de cambiar algunos ajustes en la nave como el tipo de armamento e incluso podemos ver un desglose con las características más importantes de cada vehículo como su velocidad, escudo o maniobrabilidad. Como mencioné, la campaña es un gran tutorial, por lo que al inicio solo podrás pilotar la nave que te ha sido asignada, mientras que en misiones finales o el multijugador se abren las opciones con bombarderos, cazas y otros vehículos especiales. Y lo mejor de todo es que cada una se siente diferente.

De entrada, lo único que puedes visualizar dentro de la nave es la cabina, por lo que pasarás del extenso panorama que brinda un TIE Fighter del Imperio a lo reducida y hasta claustrofóbica cabina de una X-Wing de la Nueva República; eso sí, todos los elementos que recuerdas haber visto en las películas están disponibles, como las perillas, consolas de mando y pantallas con un montón de información. Y, aunque en un principio resulta abrumador, con el paso del tiempo te sumerges por completo en los comandos, mismos que responden a todo lo que alguna vez oíste en Star Wars.

Aquí es importante señalar el jugar la campaña antes de pasar a los modos en línea, pues aunque el juego no es un simulador, sí puede llegar a ser complicado y hasta a marear a los menos acostumbrados con los juegos en primera persona. A diferencia del manejo de naves en Battlefront, en Squadrons las acciones se viven de forma personal, lo que incluye los giros de 180 grados para ponerse detrás de un enemigo o el volar de cabeza para atacar una nave enemiga desde abajo.

Foto: EA

En esa misma línea, deberás de poner atención a los indicadores de la nave para ver la cantidad de misiles que tienes disponibles, el estado del escudo o la velocidad que llevas. Y claro, también hay que evitar chocar de frente con una nave, asteroide o mina. Además, el juego depende muchísimo del trabajo en equipo, por lo que la comunicación debe ser un factor clave a la hora de jugar, sobre todo si tienes una nave en la que tu deber no es atacar sino reponer el escudo de un amigo u objetivo o parar en seco al rival con un cañón de iones.

Regresando al punto de las naves, las cabinas y la experiencia cambia por completo cuando pasas de un TIE Fighter que solo dispara como loco y vuela a gran velocidad a un bombardero que debe colocarse en el lugar perfecto para hacer daño. Lo mismo ocurre entre los X-Wing y su maniobrabilidad perfecta contra un A-Wing ligero y veloz que puede ir rápidamente de un lado a otro, pero con menos potencia de disparo. Seleccionar la nave es una tarea importante, pero si te sientes cómodo con un X-Wing para todas las misiones no te culpo, la sensación de ser Rojo-5 ES INCOMPARABLE

Que la fuerza te acompañe

Foto: EA

Dando continuidad a los puntos anteriores, Star Wars: Squadrons incorpora un apartado multijugador que nos permite expandir las misiones de la campaña con algunos amigos, lo que nos deja en un escenario perfecto para recrear esos momentos de las películas que se pierden un poco entre los sables de luz. A pesar de que la variedad de naves a controlar en el juego es un tanto limitada, los rivales tienen mucho más que ofrecer.

Por ejemplo, dentro del modo Batalla de Flotas podemos unirnos a una encarnizada lucha entre el Imperio y la Nueva República para destruir por completo al enemigo, solo que en vez de atacarnos entre los cazas disponibles, el juego nos pone en un escenarios donde la figura del Destructor Imperial es el enemigo a vencer (siempre y cuando juguemos como los buenos). Esto último es interesante, porque puede ser atractivo jugar como el Imperio, pero, personalmente, encontré más satisfactorio enfrentarme a la amenaza de un Destructor con una X-Wing.

Este modo es el más interesante de los disponibles, pues no solo es una batalla entretenida y con buena duración, sino que además tiene elementos que van más allá del cine, como el poder destruir a tantos enemigos que la nave principal emprende la huida. Justo en ese momento comienza otro evento clave, destruir la nave insignia para completar la misión, con todo el proceso de acabar con los escudos, torretas y con el tiempo en nuestra contra. Además, EA Motive se luce con las secuencias de vuelo frente a las naves gigantescas, guardando proporciones “realistas” y creando una atmósfera inédita en los juegos de Star Wars.

Foto: EA

Dependiendo del bando que elijas, hay emociones interesantes por experimentar dentro del juego. Puntualmente acabar con un Destructor Imperial se alza como una de las mejores, pero del lado del Imperio hay un gusto culpable al acabar con toda la escoria Rebelde que quiere salvarse a través de transportes en medio de una batalla. Es inquietante lo mal que uno se puede poner cuando te dan el control de un caza TIE.

En los modos en línea también están las batallas de 5 contra 5, en donde la acción es un poco más lenta, pero que puede servir para afinar detalles de cara al modo de flotas. Sobre todo para probar vehículos lejos de la campaña e intentar dominar todos los aspectos técnicos y de control. La recomendación es que juegues con conocidos y micrófonos, para eso de las indicaciones a Rojo 3 o Rojo 5, además el juego cuenta con cross play, así que la consola no es una barrera

Y eso es todo…

Star Wars: Squadrons guarda algunos elementos de personalización para el piloto y la nave que se pueden obtener con la moneda del juego y sin que le metas un peso más. También hay varias dificultades para que revivas la campaña, sobre todo si juegas en Modo Historia, que es MUY fácil. Pero hasta ahí, Squadrons no ofrece mucho más y quizá es por ello que se ofrece en menos de $1000 pesos mexicanos.

Foto: EA

Lo que sí podemos abordar rápidamente son los aspectos técnicos que, aunque no son los mejores de la generación, sí logran una gran inmersión para el jugador; sobre todo en cuestiones de diseño artístico. Las “cinemáticas” con estilo de propaganda permiten sentir ese orgullo por la facción que estás manejando, lo que cobra sentido con la narrativa del juego y el momento de incertidumbre que aborda a la galaxia tras la caída del Emperador.

Otro aspecto interesante es el diseño de los personajes, todos parecen sacados de la década de los setenta (los humanos, por supuesto), con peinados de abundante cabello y bigote; como si Geroge Lucas hubiese dirigido Squadrons un par de años después que A New Hope. Lo mismo pasa con la tecnología de las naves, toda guarda ese look de los años setenta que maravilló al mundo del cine y del que todavía Star Wars no se permite escapar del todo.

Foto: EA

En aspectos sonoros el juego brilla por su trabajo en la mezcla de sonido para las naves, la ambientación y las voces de los personajes. Extrañamente el juego solo está en español de España, pero no es tan malo el doblaje y las voces en inglés están disponibles desde el menú de pausa..

Pero sin duda lo mejor es el sonido de las naves, los disparos, las alarmas en las naves enemigas y todo lo que se escucha en medio de una batalla espacial. Lo único que nos faltó fue escuchar la voz de un Obi Wan Kenobi para tranquilizarnos en medio de la jugada final. En ese sentido, la música tanto original del juego como la de John Williams es aprovechada de forma perfecta y en los momentos más álgidos.

Una última cosa que quiero rescatar es la historia, la cual funciona sin la necesidad de sables de luz o referencias a los Skywalker, de hecho, el apellido más popular de Star Wars solo se escucha una vez en todo el juego. Tampoco referencias forzadas o momentos que rompan el ritmo, los cameos e invitados son seleccionados con bastante madurez creativa y los personajes con los que juegas te importan rápidamente. Lástima por el final del modo historia.

Foto: EA

En conclusión: Star Wars: Squadrons es un muy buen juego de Star Wars, una apuesta sorpresiva por parte de EA y un refrescante giro para el universo creado por George Lucas. Y aunque la historia no cierra con fuerza, el camino es interesante y mantiene viva la llama por Star Wars. Squadrons cumple y nos deja con ganas de más experimentos así, pensados lejos de los Jedi y los Skywalker.

Por ahora solo espero que el próximo Squadrons tenga más posibilidades, pues, aunque no hacen falta, se extraña el controlar naves como el Halcón Milenario o el Slave 1. Y, por qué no, si ya funcionó el experimento, quizá la próxima vez la historia pueda apelar a una parte del canon más trascendental para una galaxia muy, muy lejana.

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