Reseña: Xbox Series X, una consola llena de promesas para el futuro

La cuarta generación de Xbox ha comenzado con el pie izquierdo.
César
Xbox Series X, una consola para el futuro | Imagen: BitMe

La mejor parte de la pasada generación llegó a nosotros cuando los rumores de las nuevas consolas comenzaban a ser una constante en redes sociales y sitios especializados. Juegos como Red Dead Redemption 2, The Last of Us Part II o Gears 5 se convirtieron en el clímax de una generación que constantemente se enfrentó a los cambios de una sociedad inmersa en Internet, que puede opinar de cualquier cosa y con acceso casi ilimitado a un sin fin de entretenimiento.

Con celulares “actualizándose” cada 12 meses, servicios de streaming en constante evolución y juegos móviles cada vez más adictivos, es como llegamos al ocaso de una generación de consolas más glamorosa de lo que en realidad fue. Y es que el camino de Xbox One nunca logró definirse del todo: primero salió con una oferta de todo en uno, luego Microsoft se arrepintió y dejaron todo por únicamente los videojuegos y al final esos juegos nunca llegaron del todo. ¿Para qué recordar todo eso en el análisis de la nueva consola? Pues porque parece que Xbox no aprendió mucho de la generación pasada y se lanzó “con todo” a iniciar una generación que tenía el pretexto perfecto para retrasarse, por lo menos, un año más.

Xbox Series X es la apuesta premium de Microsoft para la novena generación de consolas. Una máquina con diseño encantador, un claro aprendizaje en temas de calentamiento, una arquitectura bien pensada y un ecosistema con posibilidades para cualquier tipo de jugador. Sin embargo, lo anterior bien podría corresponder a una Xbox One X o a una PC de gama media, pues no existe un título o elemento que en este momento pueda funcionar como un “vende consolas”. Xbox Series X es una actualización de hardware que promete grandes cosas para el futuro… pero hoy no es más que una gran pieza que adorna tu sala.

Xbox, más que una consola una marca

Xbox Series X es una consola brillante, con elementos que pueden hacer volar la imaginación de los desarrolladores y que seguramente contará con un constante apoyo por parte de todos los estudios que forman parte de Xbox. Lamentablemente lo que encontramos al abrir la caja y conectar en nuestra televisión es un Xbox One con esteroides… y no lo digo como una idea, pues literalmente encender un Xbox Series X es como encender un Xbox One. A simple vista no hay un cambio que siquiera te haga sentir que tienes algo “nuevo” frente a ti.

Xbox apostó por un cambio generacional amistoso, o sea que en ningún momento ha buscado forzar al jugador a dar el salto de una consola a otra de forma inmediata. Vaya, si analizamos un poco los mensajes de Xbox se ha dejado muy claro que podrás jugar varios de los juegos nuevos en tu viejo Xbox One e incluso podrás comprar juegos de nueva generación en tu anterior consola y después pasarlos a la nueva a través de Smart Delivery o Xbox Game Pass.

Por extraño que parezca muchos de los juegos que hay Xbox Game Pass ni siquiera van a requerir una consola para jugar, pues podrás acceder a ellos a través de la nube en dispositivos compatibles y para ello solo necesitarás un control de Xbox One… o de PlayStation 4. La comunicación de Xbox es bastante relajada a la hora de hablar de una nueva generación, pues su enfoque está claramente dirigido a sus servicios y el ecosistema de entretenimiento que han generado alrededor de Xbox y no tal cual en una sola plataforma.

Por lo tanto, tiene sentido que al encender un Xbox Series X lo que terminamos por encontrar no es más que un portal a las opciones de la marca, pero sin un énfasis directo por el producto que acabamos de consumir. Y si bien ningún juego de Xbox Game Pass se verá tan bien en tu teléfono como en tu consola, las opciones de la plataforma son el extra que obtienes al elegir jugar en Series X. Lo que hoy parece un ecosistema amigable el día de mañana podría ser una pesadilla de optimización para los desarrolladores, pero tendremos que esperar un poco para conocer cómo es que Xbox lidiará con todas las opciones que tiene en el mercado.

Diseño elegante y discreto

Lo anterior no fue más que una idea general sobre lo que la nueva consola de Microsoft significa para el entorno que está generando la marca. Por lo que ahora es momento de hablar de la consola y lo que puede hacer en este momento. Xbox Series X es una consola poderosa, con una velocidad inesperada, tiempos de carga efímeros y un silencioso despliegue de tecnología que nos permite concentrarnos por completo en el juego.

Si bien el diseño de una consola es probablemente el elemento menos importante de todos, la verdad es que se aprecia el trabajo que entregó Microsoft con el Xbox Series X. Una consola elegante y discreta que se puede colocar de la forma que quieras en tu sala y que puede pasar desapercibida entre tu equipo de sonido, reproductor de Blu-Ray o tu tornamesa. Además, su tamaño le permite encajar en cualquier rincón que tengas disponible, por lo que no tendrás que lidiar mucho a la hora de acomodarlo.

Uno de los elementos que más destaca del Xbox Series X es su capacidad para dispersar el aire caliente en la parte superior. Es importante que coloques la consola de forma en que el aire pueda salir sin problemas, pues si bien no es una máquina que se caliente, la realidad es que esa rejilla de ventilación debe mantenerse despejada en todo momento. Si por casualidad le pasas la mano por encima a la consola notarás un poco de calor, pero no te espantes, pues es totalmente normal. Y no le vayas a poner una carpeta encima o podrías tener problemas en el futuro.

Recordemos que Xbox la pasó muy mal con los problemas de sobrecalentamiento en la época del Xbox 360, por lo que el diseño de sus consolas ha buscado mantenerse al margen de un nuevo aro rojo de la muerte. En el caso de Series X sorprende la capacidad de la consola para mantenerse fresca y corriendo diversos programas al mismo tiempo, siempre en un silencio total y sin alguna señal de problemas.

Otro punto a destacar es que llevamos menos de un mes probando una consola nueva, por lo que tendríamos que mantener al menos un par de meses más la consola en observación para cualquier detalle. Sin duda el primer año de la consola será crucial para conocer sus pros y contras en cuestiones de hardware, pero por ahora la primera impresión ha sido bastante positiva.

Si bien es MUY probable que en algún momento veamos una reedición de la Series X o una Serie completamente nueva, creo que cualquiera podría vivir toda la generación con su Series X sin problemas. Mientras que en PlayStation 5 la reducción es tan inminente como el tamaño de la consola.

Interfaz comprobada y sin novedades

Como ya mencioné, encender un Xbox Series X es como volver a prender tu Xbox One. Dicha situación es totalmente a propósito por parte de Xbox, pues la manera en que está construida la consola permite que archivos, logros, usuarios y partidas puedan ser transferidas sin problemas de una consola a otra. Este punto puede sonar bastante positivo (y en realidad lo es), pero no se trata de ninguna novedad pues es algo que hemos visto construirse con total control por parte de Xbox a lo largo de la generación pasada.

Iniciar sesión en la consola es tan sencillo como conectarse desde la app de Xbox e iniciar con tu cuenta como si se tratase de Netflix o YouTube. Una vez enlazada la consola te reconocerá como un usuario de Xbox y te pondrá todo donde lo dejaste la última vez. Desde tu gamerscore hasta los atajos de la consola, todo está listo para que le des clic y comiences a descargar, porque para jugar dependes totalmente de alguna descarga, ya sea una actualización o que debas bajar el juego completo.

Foto: BitMe

Navegar por los menús es bastante simple, todo está dividido de forma en que puedas ir de lo que hay instalado en tu consola a las diferentes opciones en la tienda de Xbox o los juegos disponibles en Xbox Game Pass. Mientras que al presionar el botón de Xbox en el control podrás encontrar tu lista de amigos, los juegos y aplicaciones más recientes para acceder a ellos de forma inmediata; lo mismo pasa con tus mensajes, logros y otros menesteres.

Punto importante para señalar, las opciones de “Configuración” se encuentran en la opción final del menú desplegable del botón Xbox. Estas opciones se mantienen idénticas a las que ya vimos en Xbox One, pero son importantes para todos aquellos que deseen configurar su consola, pues encontramos la opción de “Calibrar TV” y “Calibrar el HDR para juegos”, así como la posibilidad de elegir la resolución y la tasa de cuadros por segundos. La recomendación para la nueva generación es poseer una pantalla 4K con 120Hz para alcanzar al máximo las opciones, pero por ahora con puro 4K y 60Hz ya tienes una buena tele para tu nueva consola.

Foto: BitMe

4K / Ray Tracing / 120 FPS

Y ya que estamos hablando de 4K y 120Hz llegó el momento de comentar el desempeño de la consola a la hora de jugar, pues para eso estamos aquí. En términos generales Xbox Series X cumple de forma sorprendente con su desempeño, sobre todo con los títulos de Xbox que han sido actualizados para soportar las ventajas de la nueva generación como es el caso de Gears 5 o Forza Horizon 4. Ojo, si ya habías jugado dichos juegos en Xbox One X y en una pantalla 4K es probable que la sorpresa sea menos espectacular.

Foto: BitMe

Debo señalar que mi televisión no soporta los 120 FPS… situación que puede ser algo común, pero de todos modos la experiencia es bastante inmersiva y deja en claro el potencial de la consola. En el caso de Gears 5 los colores se sienten más intensos, con una atención sublime en detalles como el agua, las partículas en el aire y lo inmenso de los escenarios. La acción de una partida se siente fluida, sin llegar a ser un distractor para el juego y los personajes sí cobran una poderosa personalidad cuando las texturas con más detalle aparecen frente a nosotros.

Para Forza Horizon 4 la situación tiene el mismo impacto, sobre todo cuando dejamos que el juego nos lleve por sus enormes escenarios europeos y tomamos el control de un auto que ni en sueños vamos a tener la oportunidad de conducir. Aquí la idea de un juego más fluido sale a relucir de inmediato y se siente la velocidad en cada vuelta. Mención a parte la iluminación del juego en las carreras nocturnas, así como los detalles bajo la lluvia y la deformación del vehículo tras una vuelta que no salió del todo bien. Forza Horizon 4 es el juego para que sorprendas a tus amigos la primera vez que les muestres tu Series X.

En ambos casos es importante señalar que nunca había jugado en 4K, pues mi consola anterior de Xbox es un Xbox One S. Sin embargo, ambos juegos los he podido probar una RTX 2080ti de NVIDIA y la ejecución de un Series X es bastante decente. Este punto me parece importante por una razón: Xbox Series X es una consola con prestaciones importantes cuando la comparamos con una tarjeta gráfica de última generación, pero con el importantísimo agregado de no requerir más de lo que ya tenemos para disfrutarlo al máximo.

Xbox Series X no está cerca de la PC Master Race más poderosa, pero funciona perfecto para sacar al gamer que llevas dentro sin preocuparte más que por tu próximo juego. También tuve la oportunidad de completar mi primera vez con Xbox Series X con los dos juegos más recientes de Ubisoft: Assassin’s Creed: Valhalla y Watch Dogs Legion.

Empezando con Valhalla, la aventura de Eivor se ve increíble en Xbox Series X. En primer lugar, los paisajes y el diseño de los personajes sale a relucir sobre cualquier otro elemento, en especial cuando ponemos atención a los detalles de los vikingos en sus armas, atuendos y vehículos. La mala noticia es que durante algunos momentos los cuadros por segundo bajaron, aunque me parece que tuvo que ver con la cantidad de juegos y aplicaciones que tenía abiertas en ese momento en la consola. Está claro que la participación de Ubisoft en la nueva generación comienza con una explosión de beneficios técnicos, apuntando más a la presentación de su mundo que a un cambio radical en la forma en que jugamos.

En este sentido la apuesta con Watch Dogs Legion es muy clara en su enfoque de mundo abierto y las posibilidades visuales que brinda una ciudad como Londres. Los charcos en 4K que le sacan provecho al Ray Tracing y sorprenden durante toda la sesión de juego, pero no dejan de ser únicamente charcos con un reflejo espectacular. Creo que lo mejor que hace Ubisoft en este inicio de generación es dejar en claro las posibilidades de un mundo abierto, sobre todo uno en donde la representación de una ciudad se siente tan fiel a como la recordamos antes de la pandemia. Le falta rebelión a Legion, pero al menos se ve bonito.

Por fortuna ninguno de los juegos “nuevos” que me tocó probar en estos días me ha dado problemas, y me he quedado con buenas impresiones respecto a la nueva generación y sobre todo con ganas de seguir clavándome en historias que hagan brillar esos 14,000 pesos que le he puesto al Series X. Aunque lo que más me sorprendió fue el vistazo al pasado.

Una de las grandes ventajas de Xbox Series X tiene que ver con su retrocompatibilidad con Xbox, Xbox 360 y Xbox One; en el caso de esta última no hay que confundir la retrocompatibilidad con las actualizaciones que prácticamente convierten juegos de generación pasada en títulos de lanzamiento, como los ya mencionados Gears 5 y Forza Horizon 4. Para recordar mejores días me apunte con tres juegos: The Witcher 3 y Red Dead Redemption 1 y 2.

Con The Witcher 3 pude comprobar felizmente que los tiempos de carga en juegos de generación pasada han sido eliminados prácticamente por completo, una gran noticia para todos aquellos que desean jugar tan rápido como sea posible. Visualmente la mejora gráfica también es importante, pero nada que no se haya visto antes en una buena PC.

En cuanto a Red Dead Redemption la situación fue más sorprendente, ya había visto que el juego de Xbox 360 corría muy bien en Xbox One X y que los cambios gráficos eran importantes, pero nada como presenciar el cambio personalmente para entender los aplausos. Llevo los últimos dos meses jugando a RDR y no cabe duda de que la mejora es sustancial, sobre todo en las texturas de los personajes y en la forma en que el mundo carga frente al jugador.

Para RDR 2 la cosa es igual de sorprendente, pero ya lo había probado en una PC con muy buen rendimiento. Aún así la mejora es muy similar a lo que ya comenté con Gears y Forza, la facilidad de jugar a RDR 2 en 4K sin pensar en que los cuadros se me están cayendo con cada movimiento en las opciones es inigualable y le da una gran ventaja a la consola. Por otro lado, Red Dead 2 se ve impresionante y el mundo es totalmente adictivo, por lo que no suena nada mal regresar al viejo oeste en Navidad.

También jugué un poco de Gears Tactics, pero me quedo con la versión de PC por el tema del mouse y teclado. Tetris Effect me pareció divertido por 5 minutos. Y Doom Eternal se ve impresionante, pero no creo seguir jugando porque me marea un poquito. Lo que no termino por entender es cómo funciona el Quick Resume, pues mientras que juegos como Red Dead 2 y The Witcher se mantienen donde los dejé desde hace varios días, hay otros títulos como Gears, Forza y Assassin’s Creed a veces se guardan y otras veces no.

Quick Resume es una característica interesante, pero me gustaría tener datos concretos sobre cuántos y cuáles juegos son compatibles. Ahora, tampoco es una característica que me haya arruinado una partida, pues los puntos de guardado son tan constantes y la velocidad de carga es tan rápida que en menos de un minuto ya estás jugando, pero creo que un ajuste a los juegos y un icono de compatibilidad podrían ser una buena opción para los usuarios. Quick Resume no lo tiene la PC y mucho menos el PS5, por lo que valdría la pena no descuidarlo.

Un control más pequeño y amigable

A diferencia de la interfaz gráfica y los juegos, tocar el nuevo control de Xbox Series X sí me sorprendió. De entrada se siente esa vibra de que el futuro es prometedor, pues de inmediato el control se ajustó a mi mano como si hubiera estado esperándome toda la vida. La verdad es que Xbox ha tenido un gran desempeño en el control desde el Xbox 360, por lo que no es extraño que se sienta tan bien y, particularmente, el control de One me gusta más que el Dualshock 4.

Ya después de unas sesiones de juego la cosa no cambia mucho, incluso en algún punto cambie por error al mando de One y no lo noté hasta que prendí la luz. Si bien el control es un poco más pequeño y liviano, la realidad es que es casi imperceptible el cambio. Salvo por el pad que es mucho más cómodo en su nueva versión, sobre todo cuando te toca poner el correo de la cuenta de Ubisoft o buscar algo en la tienda.

Agradezco la textura en los gatillos y en el agarre, pues sin duda brinda un mejor control a la hora de jugar. Se siente un poco más resistente que el de One, pero recomiendo tratarlo con mucho cuidado, sobre todo si te ha pasado que de repente los bumpers de One no te hacen caso de un día para otro. Los stick y el resto de botones son idénticos al mando anterior, así que por ahí no creo que haya grandes problemas.

Lo que me parece curioso es que el botón de share que ahora incluye el control sea compatible únicamente con los juegos, o sea dentro de un juego. Desde que PS4 debutó el botón de share es común ver pantallazos del menú de la consola con la siempre confiable presunción de mostrar al mundo los juegos que tienes; incluso Switch puede tomar fotos del menú. Pero en Xbox Series X dicha acción no es posible y eso le resta puntos de vanidad a la consola.

Ya dentro de los juegos el botón de share funciona de forma muy práctica y hay varias opciones para configurar la captura de videos o de pantalla, pero en general funciona para sacar esa foto especial de un paisaje o de un momento gracioso. El único defecto es que las capturas de pantalla pueden ser un poco invasivas, pues se toma la captura y unos minutos después tienes una segunda notificación sobre que la captura ya está en línea. Y como todo suena con el sonidito del logro puede ser un tanto molesto.

Por último, el control ahora se carga por medio de un cable USB-C lo cual hará más sencillo su uso y recarga, sobre todo si lo vas a usar para Game Pass en dispositivos móviles, pues digamos que es el “cable de Android”. También puedes seguir usando las pilas AA del Game Boy, las cuales vienen incluidas y yo creo que te duran hasta Reyes Magos. La recomendación es que compres un carga y juega oficial, te servirá de aquí al próximo Xbox y más allá.

Game Pass + Smart Delivey

Tanto Xbox Game Pass como Smart Delivey están disponibles en Series X desde que prendes la consola y en realidad no hay mucho más que comentar a lo que ya te hemos contado en anteriores ocasiones. Sin embargo, si tenías la duda pues ahí voy: todos los juegos disponibles en Xbox Game Pass para Xbox One son compatibles con Xbox Series X y Xbox Series S. Sobre Smart Delivery hay una lista de juegos compatibles, pero también puedes entrar a la sección de “Mis Juegos y Aplicaciones” y ver los juegos que tienen versión de nueva generación, señalados con la “X | S”.

Es importante aclarar que no es lo mismo un juego retrocompatible de Xbox One con un juego de Smart Delivey. Aunque en esencia son lo mismo, un juego retrocompatible funciona con las limitantes de un Xbox One X en Series X, por ejemplo Red Dead Redemption 2 (se ve impresionante, pero es un juego de One X). Mientras que un juego con Smart Delivery como Valhalla o Gears 5 tiene características “nuevas”, como el online a 120FPS en el caso de Gears. La verdad es que es algo confuso, pero con el tiempo le vas a agarrar la onda.

¿Hay Netflix en Xbox Series X?

A pesar de que Xbox no los ha presentado con la misma intensidad que en Xbox One, todas las aplicaciones multimedia que usas están disponibles en Xbox Series X y son compatibles con la tecnología de tu consola. Por ejemplo, si pagas Netflix en 4K podrás ver las producciones originales de Netflix en tu consola en 4K; de la misma forma en que Amazon Video y Disney Plus también podrán desplegar contenido en 4K. Eso sí, debes tener una televisión compatible y configurarla de forma adecuada.

Foto: BitMe

Me parece importante señalar que a diferencia de hace 7 años cuando Xbox One llegó a las casas de muchos jugadores, la masificación de una televisión inteligente no era algo común, por lo que un dispositivo como Xbox One cumplía de forma natural como centro de entretenimiento. Hoy en día me parece más sencillo dejar las aplicaciones multimedia fuera de la consola, pues es muy probable que tu televisión ya sea un centro de entretenimiento. Pero bueno, esa es solo una opinión.

Lo que sí es importante señalar es que Xbox Series X es compatible con Blu-Ray 4K, por lo que puede ser un gran reproductor para dicho formato. Para dicha actividad la consola mantiene un silencio muy agradable a la hora de reproducir contenido en 4K desde su unidad óptica. Personalmente este formato lo usó de forma recurrente y mi viejo Xbox Series S ya se mostraba cansado y a punto de explotar cuando le ponía Infinity War en 4K. Así que si sigues comprando películas en formato físico el Xbox Series X puede ser un gran compañero.

Foto: BitMe

Y por si te lo preguntas, Xbox Series X ya no es compatible con tu decodificador de televisión de paga y con ningún otro dispositivo HDMI, pues ya no cuenta con entrada HDMI entre sus conexiones. Dicha característica fue uno de los tantos intentos fallidos de Xbox One, por lo que no suena raro que esté olvidado en Series X. Tampoco intentes conectar Kinect porque no hay forma de hacerlo. Si quieres controlar tu Xbox Series X por comandos de voz puedes conectar tanto Google Home como Alexa… no lo he intentado, pero es compatible.

Conclusiones

Teniendo en cuenta que la Xbox Series X va a funcionar de aquí hasta dentro de unos 7 u 8 años es un poco absurdo dar un veredicto final, aunque tampoco es tan descabellado. Como tal la máquina funciona bien, es silenciosa, se ve bonita junto a tu tele y sus materiales parecen dejar en claro que esos 13,999 pesos han sido bien gastados. Sin embargo, la consola se siente vacía, principalmente porque NO HAY UN JUEGO NUEVO que la acompañe en su presentación al mundo.

Xbox Series X llegó a las tiendas con juegos de generaciones pasadas y títulos que se pueden jugar muy bien en la consola que ya tienes (Xbox One o PlayStation 4) sin mencionar que una PC de gama media puede compararse con tu consola nueva sin muchos problemas. Pero en esencia, el problema de Series X es que no tiene nada que pueda hacerte desear tener la consola en tus manos.

La caja de una Xbox Series X viene adornada con Master Chief, pero cuando enciendes la consola lo más cercano que tienes a Halo es la colección de juegos de Xbox 360 remasterizados. Vaya, ni siquiera Halo 5 recibió tratamiento para nueva generación. Y el chiste de la consola se pierde si en algún momento ya jugaste alguno de los juegos que se actualizaron para Series X. Por ejemplo, Gears 5 se ve increíble y es un juego maravilloso, pero no lo voy a volver a jugar desde el principio. Lo mismo con Forza Horizon 4 al que ya le dedique sus buenas horas en 2018 y no pienso regresar.

Y si bien están los juegos de Ubisoft… la verdad es que ni Watch Dogs Legion ni Assassin’s Creed tienen algo que los haga sentir de nueva generación. Se ven muy bien, pero se juegan igual que siempre y eso no es motivo suficiente para hacer el cambio generacional. En general lo mismo pasa con los juegos que están en Game Pass o que forman parte de Smart Delivey, están ahí, pero no son los juegos que uno espera poner en su nueva consola.

Definitivamente falta Halo. Falta un Gears nuevo. Falta algo de Rare que emocione. Faltan juegos nuevos en Xbox Series X. Probablemente si la generación pasada solo tuviste un PS4 o un Switch una Xbox Series X sea interesante, pues un Gears 5 sí será una novedad, pero si vienes de un Xbox One o Xbox One S la sorpresa es casi nula y peor aún si tu consola más reciente es una Xbox One X, pues ya experimentaste todo el poder de los “juegos nuevos”.

Xbox Series X es una consola poderosa, pero que está lejos de ser una realidad en la industria. Si vas a dar el salto a Xbox Series X es porque eres un entusiasta de los videojuegos y te gusta estar al día con lo último que salió a la venta. En caso contrario te recomiendo esperar hasta que haya un juego que de verdad te haga sentir la necesidad de gastar todo tu dinero. Hoy por hoy Xbox Series X es una consola llena de increíbles promesas, pero nada más que eso.

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MLMM

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